Todo comenzó cuando, según las primeras versiones, un grupo de hinchas de América de Cali habría intentado robar una bandera perteneciente a una de las barras de Santa Fe. La situación generó una reacción inmediata de los simpatizantes locales, que se desplazaron hacia el sector donde estaba ubicada la parcialidad visitante. Lo que comenzó con un forcejeo rápidamente se transformó en una pelea generalizada.
Ante la escalada de violencia, la Policía tuvo que intervenir para intentar contener a los hinchas y utilizó gases lacrimógenos dentro del estadio. La situación obligó al árbitro Alejandro Moncada a detener el partido y ordenar que los futbolistas y los cuerpos técnicos se retiraran al vestuario mientras los incidentes continuaban en las tribunas.
El caos fue creciendo y los enfrentamientos llegaron al campo de juego. Las imágenes de la transmisión mostraron a distintos hinchas ingresando al césped, protagonizando peleas y arrojándose sillas. Incluso, según informó el periodista Juan Felipe Cadavid, uno de los simpatizantes de Santa Fe que ingresó al terreno habría agredido al arquero del América, Jean Fernandes.
La violencia también afectó a la transmisión televisiva. Una de las cámaras ubicada en el sector norte del estadio sufrió daños durante los incidentes. Mientras tanto, una gran cantidad de espectadores intentó alejarse de la zona de conflicto y se produjeron corridas dentro del escenario.
Después de varios minutos de tensión, la Policía logró establecer un operativo de seguridad y dispuso distintos anillos para separar a las parcialidades. Una parte importante de los hinchas de América abandonó el estadio y, con las garantías necesarias para continuar, el árbitro decidió reanudar el encuentro.
Finalmente, el partido pudo completarse sin nuevos episodios de gravedad y terminó 0-0. Sin embargo, el resultado deportivo quedó prácticamente en segundo plano frente a las imágenes que dejó una jornada marcada por la violencia en las tribunas.
Un problema que puede traer consecuencias para América
Los incidentes se produjeron, además, en un contexto particularmente delicado para América de Cali, que había recibido autorización para utilizar El Campín como local debido a que todavía no cuenta con el aval necesario para regresar al estadio Pascual Guerrero tras el terremoto ocurrido en Colombia el pasado 10 de agosto.
La Dimayor y los clubes de Bogotá habían dado el visto bueno para que América disputara en el escenario capitalino algunos de sus próximos compromisos. El equipo tenía previsto jugar allí partidos frente a Junior, Alianza Valledupar y Deportivo Pasto, además del encuentro de Copa Colombia ante Deportivo Pereira.
Ahora, el episodio ocurrido ante Santa Fe podría modificar ese escenario. Todavía resta conocer qué determinación tomarán las autoridades, pero la Comisión de Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol deberá analizar lo sucedido antes de definir si América podrá continuar utilizando El Campín.
El secretario de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero, ya calificó los hechos como “inaceptables” y adelantó que habrá sanciones. La investigación deberá determinar responsabilidades y establecer qué medidas se tomarán contra los protagonistas de los disturbios.
Santa Fe, en la mira antes de la revancha con River
El episodio genera especial atención por el calendario que tiene por delante Independiente Santa Fe, que todavía debe definir su serie de octavos de final de la Copa Sudamericana frente a River. El conjunto colombiano llegará a la revancha después de haber empatado 0-0 en Bogotá en un encuentro condicionado también por las dificultades que atravesó el país tras el terremoto.
Ahora, Santa Fe deberá esperar las posibles sanciones que puedan surgir a partir de los incidentes ante América. La violencia en El Campín puede tener consecuencias deportivas e institucionales justo antes de uno de los partidos más importantes que tendrá el equipo en la temporada.
River, por su parte, tendrá primero un compromiso por el Torneo Clausura. El Millonario enfrentará este domingo a Vélez por la sexta fecha del campeonato argentino y luego volverá a concentrarse en su objetivo internacional.
La serie de Copa Sudamericana está completamente abierta después del 0-0 en Bogotá y se definirá en el Monumental. River y Santa Fe volverán a enfrentarse el miércoles 26 de agosto desde las 21.30, en un estadio que tendrá la responsabilidad de definir a uno de los clasificados a los cuartos de final del certamen continental.