La doctora Alejandra Ariovich, médica pediatra , miembro Comité de Estudio Permanente del Adolescente en la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) habló sobre los trastornos alimentarios en los jóvenes, entre ellos la Bulimina y Anorexia.
Todos los trastornos mentales en general se han acentuado por la pandemia. Hubo muchas consultas, según la referente, entre ellas los trastornos alimentarios. "Dentro de ellos están la bulimia y la anorexia, enfermedades muy definidas pero no las más frecuentes", indicó.
La Bulimia es un trastorno alimentario por el cual una persona tiene episodios regulares de comer una gran cantidad de alimentos (atracones) durante los cuales siente una pérdida de control sobre la comida. La persona utiliza luego diversas formas, tales como vomitar o consumir laxantes (purgarse), para evitar el aumento de peso.
Por otro lado, las personas con Anorexia pueden tener un miedo intenso a aumentar de peso, incluso cuando están con peso insuficiente. Es posible que hagan dietas o ejercicio en forma excesiva o que utilicen otros métodos para bajar de peso.
"Son definiciones muy estrictas, de manual de psiquiatría. Y si uno se ciñe mucho a ellas se pierde diagnostico de chicos que padecen cuadros por ahí no tan definida pero lo padecen de manera física o psíquicamente. Sin llegar a los extremos de anorexia o bulimia, a nosotros nos gusta decir que cuando un chico empieza a afectar la forma de alimentarse, o se empieza a aislar de sus pares o perder los lugares de comensalidad para compartir y disfrutar, eso solo ya nos tiene que llamar la atención", explica Alejandra en LV12.
"En general los pacientes no registran estas dificultades hasta muy avanzados los cuadros. A veces se registra desde las familias, a veces desde lugares más lúdicos. Es importante, como madres o padres, estar atentos a lo que pasa alrededor. Cuando se pierden los momentos de diálogo, las cenas, los almuerzos", agrega la especialista.
Siempre se dice que para que se produzca un trastorno de la alimentación tiene que haber una base personal, alguna dificultad en el entorno familiar. Poca contención y muchísima presión desde el imaginario de belleza.
"Los problemas alimentarios en general se instauran entre los 10 y 24 años con la formación de la identidad. Uno asocia en general a los daños desde la adolescencia y la construcción de la identidad. Ahora: la adolescencia es la construcción de la identidad desde las herramientas de la infancia. Seguramente un mejor espacio de contención familiar y social va a afectar positivamente en la capacidad de conseguir herramientas para construir una identidad", expresa.
"Yo diría que influye más la situación vincular que la alimentación per se. La mala alimentación afecta la salud física. Pero no sé si lo pondría como causa directa de la gestación de los trastornos alimentarios", concluye la doctora.

