Carta al Pueblo Tucumano desde la Pastoral de Adicciones
Dios que, en su infinita misericordia lo ve todo y lo conoce todo, escucha el grito de dolor que se eleva en nuestra provincia, que está atravesada por el consumo problemático y la violencia.
Este Dios, lleno de amor y de ternura, no quiere que se pierda ninguno de sus hijos e hijas, que están sufriendo este flagelo que parece no tener fin y que sigue en aumento exponencial, frente a la impotencia de las medidas con que se están abordando. Es mentira que no se puede vencer al narcotráfico. Nos preguntamos: ¿Existe la intención de detenerlo y erradicarlo?
Como Iglesia profética y en nombre de todos nuestros hermanos, decimos y exigimos que DEJEMOS DE NATURALIZAR, LO QUE NO ES NATURAL, en nuestra sociedad.
- Nos duele ver niños, adolescentes, jóvenes y adultos tirados en la calle a causa del consumo.
- Nos duele ver madres embarazadas que siguen consumiendo y destruyendo la vida del hijo que llevan en sus entrañas.
- Nos duele ver y escuchar todos los días el pedido de auxilio de cientos de familiares que llegan a nuestros dispositivos llorando y suplicando ayudemos a sus hijos.
- Nos duele ver el suicidio de jóvenes, en los barrios más vulnerables, porque ya no soportan vivir en las adicciones.
- Nos duele ver como en los barrios más pobres la venta de drogas en casas particulares, ha ido en aumento, naturalizándose como un modo de obtener un sustento para la familia. Nos consta que ya no hay un gran vendedor, sino muchos pequeños distribuidos en una misma cuadra.
- Nos duele ver la normalidad del consumo de alcohol entre los jóvenes a cualquier hora del día y el incumplimiento de las leyes que prohíben su venta a menores.
- Nos duele ver adolescentes alcoholizados por las noches, por la idea impuesta de que el único modo de pasarla bien y ser feliz; incluso, a veces, con la complicidad de los sus familiares.
- Nos duele ver que, a causa de la legalización de la marihuana industrial y el cannabis medicinal, encontramos más personas fumando en cualquier lugar público de la ciudad. Posiblemente es la adicción que más se está disparando junto a la ludopatía.
- Nos duele ver universitarios y profesionales, con consumo problemático incapaces de pedir ayuda por sostener su imagen.
- Nos duele ver el aumento exponencial de la ludopatía entre los adolescentes, a través de las apuestas on line.
- No duele ver que Tucumán, es una de las provincias que más casas de juego tiene, naturalizando y fomentando esta adicción.
- Nos duele ver que los tres poderes del Estado llegan tarde o no responden de manera integral a estas realidades. Con dolor vemos la falta de dialogo serio con las organizaciones dedicadas por vocación y compasión a esta problemática.
Como Iglesia, nos faltan los recursos necesarios para sostener nuestros dispositivos, al igual que muchos otros hermanos de otras religiones u organizaciones sin fines de lucro, que buscan recuperar a nuestros hermanos con adicciones. Las organizaciones, aún esperamos la ayuda seria del Estado. Por el trabajo territorial, presencia constante y el vínculo, llegamos a más personas, logrando resultados que el mismo Estado no puede conseguir. Nuestra tarea comunitaria suple en muchos casos la estatal, que posee los recursos de los que nosotros carecemos. Estamos cansados de escuchar que no hay dinero, cuando en realidad erradicar las adicciones no es una prioridad de gobierno.
Cómo Pastoral de Adicciones de la arquidiócesis de Tucumán, hacemos un llamado a la sociedad tucumana, recordando que la PREVENCIÓN, fundamental para no llegar a esta realidad, comienza en las familias y en las escuelas. La primera herramienta es enseñar a nuestros niños y jóvenes a decir no. Es tarea de los padres y educadores, poner límites claros y amables, para formar en el autodominio y generar el deseo de una vida sana, feliz y libre de todo lo que nos destruyen como sociedad. Muchas personas viven una vida vacía y sin sentido, que deben llenar con “algo” y este es uno de los grandes motivos, de que muchos estén en el camino de las adicciones o vayan en camino a ella.
Pedimos a los distintos municipios que se involucren en la prevención generando espacios, que se han perdido y son necesarios, para que los niños y jóvenes encuentren donde expresar sus cualidades y descubran la belleza de la vida. Necesitamos centros deportivos, teatros, escuelas de música y baile, expresión artística, bibliotecas que desafíen a leer y escribir, para fortalecer la construcción de la personalidad e integrarse plenamente en el mundo social.
La experiencia internacional ha demostrado que cuando el Estado y la sociedad toda se involucra, generando nuevos espacios y propuestas para niños y jóvenes; cuando los niños pasan más tiempo con sus familias y comparten con ellas; cuando el Estado combate seriamente lo que la ley exige, se van revirtiendo todas las cifras de esta temática, hasta niveles muy bajos.
Agradecemos a todos los voluntarios, profesionales, familiares y sobre todo personas recuperadas por el trabajo incansable por sus hermanos. Son muchos los recuperados que expresan la ESPERANZA de que es posible salir de este infierno. A todos ellos agradecemos desde esta Pastoral, los alentamos a seguir dando testimonio esperanzado y no bajar los brazos frente a las adversidades.
Rogamos a nuestros hermanos tucumanos, que se sumen a esta lucha contra las adicciones, cada uno desde su lugar, expresando con fuerza y valentía: “no a las adicciones”. No queremos a “Nadie menos” por las adicciones en nuestro Tucumán.
Pastoral Arquidiocesana de adicciones
Fazenda de la esperanza