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INDEC: la desocupación alcanzó el 11% a fines de 2020

La tasa de desempleo al cierre del último trimestre de 2020 mostró una baja de 0,7 puntos porcentuales respecto del tercer trimestre, según el INDEC.

Condicionada por los efectos de la pandemia del COVID-19, en medio de restricciones para frenar la circulación del virus, la tasa de desempleo se ubicó en el 11%, al cierre del último trimestre de 2020, lo que representó una baja de 0,7 puntos porcentuales respecto del tercer trimestre, pero un aumento de 2,1 puntos con relación a fines de 2019, informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El nivel de desocupación mejoró respecto a los trimestres previos, ya que en el tercero se ubicó en un 11,7% y en el segundo alcanzó al 13,1%.

A su vez, las tasas de actividad y empleo aumentaron respecto del trimestre anterior, al igual que la subocupación y la ocupación demandante de empleo", dijo el reporte oficial.

El INDEC añadió que la tasa de actividad en el cuarto trimestre del 2020 se ubicó en un 45% y la tasa de empleo fue del 41,1% en el mismo período.

"En proporción, la recuperación de la población ocupada respecto del trimestre anterior fue mayor para las personas asalariadas sin descuento jubilatorio, que representaron al 32,7% de los asalariados", señaló el INDEC.

Añadió que el aumento en la cantidad de asalariados sin descuento jubilatorio y trabajadores por cuenta propia, al igual que en el tercer trimestre, explicó casi la totalidad de la suba en la tasa de empleo en la comparación frente al trimestre anterior.

Según el INDEC, la pandemia impactó en el PBI

El Producto Bruto Interno (PBI) mostró una baja de 9,9% en 2020, como consecuencia del impacto de la pandemia en la economía. La caída fue menor al 12,1% estimado en el presupuesto. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que en el cuarto trimestre del año pasado la contracción fue del 4,3%.

En la comparación con el tercer trimestre que realizó el INDEC, el PBI creció 4,5%, con subas en todos los componentes de la demanda agregada, con excepción de las exportaciones, que cayeron 8,7%: la formación bruta de capital fijo aumentó 17,3%, el consumo privado creció 4,2% y el consumo público se incrementó 1,3%; mientras que las importaciones aumentaron 14,1%, agregó el organismo.

En cambio, en la comparación interanual, en los últimos meses de 2020 se registraron caídas en todos los componentes. La excepción fue la formación bruta de capital fijo (15,9%), que mide el nivel de inversión. La recuperación de los últimos meses permitió que el retroceso sea menor a las previsiones oficiales iniciales, que daban por sentado una caída del orden del 12%.

El gobierno había pautado para este año a través del presupuesto aprobado por el Congreso un escenario de recuperación del PBI que pase de una caída de 12,1% interanual en 2020 a una suba de 5,5% en 2021.

La caída de la economía argentina está en la línea con la que experimentaron varios países europeos pero está entre las más profundas de Sudamérica. Brasil bajó 4,1%, Chile 5,8%, Uruguay 5,4% y Colombia 6,8%. Mientras algunos analistas atribuyen esta disparidad a la rigurosidad de la cuarentena, otros lo relacionan al punto de partida (Argentina venía de dos años de profunda recesión) y a la capacidad de respuesta a través del gasto fiscal. De hecho, mientras el Estado nacional cerró con un déficit fiscal de 6,5% del PBI, el rojo de Brasil fue superior al 10% y el de Chile de 8%.

A partir de los indicadores que ratifican una consolidación de la recuperación de la actividad, el empleo y el fortalecimiento de las cuentas públicas, el ministro de Economía, Martín Guzmán, aseguró hace unos días que el gobierno nacional espera un crecimiento base del PBI del 7% para 2021.

En ese sentido, Guzmán destacó que luego de los tres años de recesión económica previos a asumir el gobierno actual y del año de la pandemia, la Argentina “es la economía que más rápido se está recuperando en todo el continente”.

La caída de 9,9% interanual del PBI en el acumulado de 2020 respondió a la disminución de todos los componentes de la demanda: el consumo privado se contrajo 13,1%, la formación bruta de capital fijo cayó 13% y las exportaciones, 17,7%; y, en el caso de las importaciones, disminuyeron 18,1% respecto de 2019. Por el lado de la oferta, sólo los sectores de electricidad, gas y agua (0,9%) e intermediación financiera (2,1%) crecieron respecto de 2019.

Los 14 sectores restantes de la actividad mostraron caídas en el acumulado 2020. Las más profundas fueron la de hoteles y restaurantes (-49,2%) y otras actividades de servicios comunitarias, sociales y personales (-38,9%) por su magnitud, y transporte, almacenamiento y comunicaciones (-17,0%). La industria manufacturera estuvo entre las que menos cayó (-7,7%).

FUENTE: Ámbito y La Capital

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