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Viaje a la infancia: "No hay nada más lindo en la vida que jugar"

Pedro Noli celebró las 50 funciones de la obra Barrio Viajantes y viajó a la infancia en el programa de LV12 En el Aire.

“Había una caja dentro de una caja dentro de una caja dentro de una caja dentro de una caja”. Daniel Noli, el padre de Pedro Noli, estaba acostado en la cama de su casa en el Barrio Viajantes un domingo a la mañana del Día del Padre y ya había sido despertado por sus cuatro hijos: Daniel, Pedro, Luchi y Mili. “¿Qué había en la caja? Había un caramelo. Era la bromita. El juego. El regalo estaba en otra parte”.

Así comenzó el viaje a la infancia de Pedro Noli en el séptimo programa de En el Aire, el ciclo que se emite todos los domingos de 9 a 12 por LV12. Es el autor de una obra que, tal como lo indica el nombre del barrio, habla de los viajantes de la vida y entre ellos también su padre Daniel, en el especial Día del Padre, y un homenaje en vida a todos los padres tucumanos.

“Mi padre Daniel había comprado una versión hogareña de un proyector para tener otro trabajo: pasaba películas en los cumpleañitos. Nosotros nos sentábamos en el piso y veíamos historias de acción, de emoción, como si fuera un cine en las casas. Lo recuerdo a él tan emocionado como nosotros, jugando con los silencios, pidiendo silencios, que no se filtre ningún rayito de sol. Esa complicidad hermosa de un padre con el hijo, ¿no? Los juegos propios de cada familia. Me parece hermosísimo y son cosas que uno nunca se olvida”, relata Pedro Noli, hijo de Daniel Noli, detenido ilegalmente por la última dictadura cívico-militar.

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“Ese proyector de mi padre estuvo abandonado durante 35 años en el ropero de la casa. Conseguí el cable que le faltaba, lo limpié y funcionaba. Lo viejo funciona, como dicen en El Eternauta”, destacó Pedro para dar pie a la importancia de los objetos que cobran vida, ponen color en las pantallas grises, música en el living, una licuadora en la cocina, una radio encendida en el dial de AM590 y FM105.1.

“Creo yo que estas historias que nos acercan a los objetos, los relatos, las palabras, cuando decimos: ‘Como decía mi papá…’, todo forma de un ejercicio muy lindo de recordar a quienes no están a través de un objeto: un cassette que escuchaba el papá, una herramienta, un auto, cómo están cargados esos objetos de todo lo que está vivido. El ejercicio de pensar en esos objetos que formaron parte de nuestra vida es hermoso y recordar lo que significaron para nosotros es una extensión del alma”, expresó Pedro.

El sellito plateado rectangular con su base de goma y colchoncito de tinta para firmar recetas con el nombre del doctor Daniel Noli vive a través de la obra del Barrio Viajantes, donde la infancia del autor Pedro Noli celebró sus 50 funciones el viernes 12 de junio en La Colorida y el acontecimiento que significa ir al teatro: “Eso siento que pasa cuando las personas se convocan a una sala para ver una obra de teatro”.

“Es genuino, es repetido, es espontáneo. En cada función encontrás algo que la hace diferente no en la estructura sino en el sentir de la obra. Siempre pasa algo nuevo”, acotó Viviana Bilotti, conductora del programa junto a su hijo Alfredo Aráoz.

“La idea nace del taller de Mandarinas que tenemos con mi compañera Victoria Daona, quien nos está escuchando desde su casa en Buenos Aires con Juancito y Martincito, quien la semana pasada fue abanderado y le mandamos un saludo grande”, expresó Pedro, quien al hablar de su viejo y de los chicos que forman parte de su familia vuelve a emocionarse como el niño que fue, como el niño que conserva, como la sentencia que cierra esta entrevista en el séptimo programa de En el Aire.

“En ese taller de Mandarinas acompañamos con Vicky a cada persona con las historias de su vida. Mientras que este viernes en Caprice tenemos el taller que se llama El Grito, una catarsis literaria en vivo, algo que grita el alma, en Mandarinas invitamos a las personas que escriban sus infancias. Yo tengo muchas historias de mi infancia. A esos textos los pensé e imaginé cómo podía darles vida. Así apareció el género que se llama biodrama y darle vida a esos objetos que uno le da vida, acercándose al umbral mínimo de ficción que propone Vivi Tellas y proponer ese juego porque, al fin y al cabo, no hay nada más lindo en la vida que jugar”.

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