NACIONALES | infartos | Córdoba | cocaína

El 14% de los infartos en Córdoba son por consumo de cocaína

Un estudio realizado en el hospital Córdoba detectó que el consumo de cocaína incrementa los casos de infartos, sobre todo, en los más jóvenes.

El consumo creciente de cocaína genera varios daños colaterales. Uno de ellos es el incremento de infartos, sobre todo en poblaciones más jóvenes, y sin antecedentes de enfermedad cardíaca. Los casos se suelen dar en forma repentina, cuando son altas las dosis ingeridas y afectan a las personas más vulnerables.

Un estudio realizado por el servicio de hemodinamia del departamento de cardiología del hospital Córdoba reveló que el 14% de los pacientes –que sufren infartos en esa institución– han consumido cocaína antes de padecer el evento coronario. Los casos provocados por drogas de abuso están en aumento, equiparándose con la diabetes, uno de los factores de riesgo para la enfermedad.

“Estamos viendo mucha drogadicción en los pacientes que atendemos con infartos. A partir de 2017, comenzamos a notar un alto porcentaje y ahora alertamos sobre un aumento preocupante”, explica Graciela Scaro, vicedirectora del hospital Córdoba, centro de referencia en la provincia.

Infartos: principales causas

El estudio abarcó una muestra de 160 pacientes asistidos en el hospital desde enero de 2017 hasta el mismo mes del año siguiente. El consumo de cocaína fue el desencadenante del 14% de los infartos asistidos en ese período. El dato fue llamativo porque el porcentaje se equipara con el de los pacientes con antecedente de diabetes (17%).

El resto de las causas encontradas en el estudio fueron hipertensión arterial (52%), obesidad o sobrepeso (44%), tabaquismo (71%) o un evento coronario previo (19%). Se suman a la lista de factores de riesgo el colesterol alto, la insuficiencia renal y la herencia familiar.

El promedio de edad se ubicó en los 55 años. El 84% fueron varones, lo que demuestra que sigue siendo alta la prevalencia de infartos en los hombres.

“Las mujeres tienen mayores defensas hormonales hasta los 50 años, aproximadamente. Una vez que las pierden, se equiparan con los hombres. Ahí comienzan a pesar los mismos factores de riesgo: tabaquismo, diabetes, hipertensión o colesterol”, destaca Gustavo Pessah, jefe de hemodinamia del hospital Córdoba.

Si bien la prevalencia en hombres sigue siendo alta, los especialistas aclaran que las brechas de género se están acortando. En parte esto se debe al aumento del consumo de cigarrillo en mujeres y a la mayor participación de ellas en el mercado laboral.

Aclaran que es diferente el perfil de pacientes en clínicas y en sanatorios privados. En este sector se dan más casos en adultos mayores, mutualizados con la obra social de jubilados Pami y que tienen antecedentes de enfermedades coronarias. Una realidad diferente.

Los efectos de la cocaína

Esta sustancia de abuso y sus derivados provocan varios efectos sobre las arterias coronarias: aumento del consumo de oxígeno por taquicardia o hipertensión arterial. También puede generar espasmos en las arterias o coágulos que favorecen las trombosis.

Cuando el consumo se da en altas dosis, los casos se presentan en forma repentina. La edad más frecuente son los 40 años, aunque también se reciben pacientes de 20 y hasta de 18 años.

Las sustancias se detectan mediante análisis de metabolitos en la orina. La cocaína y sus derivados son los más frecuentes, seguidos por la marihuana. Estos análisis no se realizan de rutina, sino en casos bajo sospecha, ya que la mayoría de las personas niega haber consumido.

“Es altísima la cantidad de pacientes que llegan después de haber consumido cocaína. Ya casi se iguala al porcentaje de pacientes diabéticos. Si a las drogas les sumás otros factores de riesgo, como la hipertensión o la misma diabetes, se genera un combo peligroso”, señala Pessah.

“En la semana, tenemos tres pacientes que son consumidores de cocaína”, agrega.

Otras causas de infarto

Estos eventos coronarios se pueden dar en personas con enfermedades crónicas o en forma repentina. “Se produce una obstrucción aguda por una ruptura. Las ‘placas de ateroma’ se pueden poner en contacto con la sangre y tapar la arteria en forma abrupta. Eso le puede pasar a cualquiera”, advierte Scaro.

Algunos eventos deportivos, como la última final del Mundial de fútbol, aumentan la demanda por guardia de personas que llegan con arritmia. Lo mismo puede suceder con emociones violentas. Sin embargo, la mayoría de los infartos propiamente dichos se dan cuando existen factores de riesgo: hipertensión, obesidad, diabetes, colesterol, tabaquismo, sedentarismo y antecedentes hereditarios.

El efecto de la pobreza

¿La crisis económica puede desencadenar un aumento en los infartos? Ariel Ittig, miembro del servicio de hemodinamia del hospital, explica que el estrés es un factor de riesgo descripto en la bibliografía internacional. Sin embargo, se necesitan estudios epidemiológicos concretos para conocer la realidad de nuestra población.

Los especialistas advierten que, debido a la crisis económica, las personas están abandonando el tratamiento o la medicación: no tienen dinero para comprar remedios, no pueden llegar hasta el hospital por falta de acceso en el transporte público, entre otros motivos.

“Después de un infarto, el paciente tiene que pasar por una etapa de rehabilitación que implica controles periódicos y medicación. Si los pacientes abandonan el tratamiento, el stent puede taparse en cualquier momento”, señala Marcos de la Vega, miembro del servicio de hemodinamia.

Reincidentes

Un estudio reciente realizado en el hospital detectó que el 88% de los pacientes infartados ya había tenido un evento coronario. Es decir, ya había sido intervenido. El dato se desprendió de un análisis de 210 pacientes atendidos desde enero de 2021 hasta junio de 2022. Diez años atrás, esa proporción era de apenas el 27%.

“Es difícil que un paciente cardiópata no interrumpa el tratamiento. Algunos dejan la medicación apenas se sienten bien, abandonan la actividad física, no cuidan la alimentación y no regresan a consulta”, agrega Scaro.

Desde 2017, por resolución ministerial, se conformó en Córdoba la “Red de Infartos”, para acortar los tiempos de espera. El mecanismo permitió mejorar la coordinación con los centros de salud públicos y reducir la mortalidad intrahospitalaria.

La conformación de redes entre especialistas y centros de salud está logrando acortar los tiempos de espera, desde que el paciente comienza a sufrir el infarto hasta que logra ser atendido en un centro de alta complejidad. Los especialistas sostienen que estas redes deben profesionalizarse y apuntan a mejorar la educación, tanto de las personas como de los equipos médicos.

“Lo ideal es que todo paciente que tenga un dolor de pecho fuerte y que sospeche que puede tener un problema coronario se acerque al centro de salud que le quede más cerca. Esta carrera es siempre contrarreloj”, finaliza Ittig.

Síntomas de alerta

Por lo general, un infarto se presenta con los siguientes síntomas:

Dolor en el pecho. La opresión es intensa. Se puede irradiar a algún brazo, mandíbula o estómago.

  • Sudoración excesiva. En algunos pacientes con diabetes, falta súbita de aire.
  • Mitos. A veces se suele asociar con el adormecimiento del brazo izquierdo, pero este evento forma parte más de un mito que de una realidad.

Ante cualquier sospecha, es importante consultar al médico lo más rápido posible.

FUENTE: La Voz

Dejá tu comentario