Este sábado 22 de agosto, Tucumán volverá a encontrarse con una de las páginas más profundas y dolorosas de su historia. A 60 años del cierre de los ingenios tucumanos, se realizará una jornada de memoria, reivindicación y encuentro popular que reunirá a las comunidades que atravesaron las consecuencias de aquellas decisiones y que, seis décadas después, siguen sosteniendo su identidad, su cultura y su historia.
La actividad comenzará a las 18:30 horas, con la concentración de las delegaciones en la intersección de avenida Eva Perón y avenida América, Banda del Río Salí desde donde partirá la Marcha de las Antorchas.
La propuesta busca trascender una conmemoración tradicional. Será, sobre todo, un gesto de reparación histórica y reconocimiento hacia las localidades, trabajadores y familias que sufrieron el impacto social, económico y cultural provocado por el cierre de los ingenios.
No se trató solamente del cierre de establecimientos industriales. Alrededor de cada ingenio se había construido una forma de vida: había trabajo, comercios, clubes, escuelas, familias y comunidades enteras cuya cotidianeidad estaba vinculada a la actividad azucarera.
Por eso, sesenta años después, la convocatoria propone recuperar aquellas historias y volver a poner en el centro a los pueblos y, fundamentalmente, a los trabajadores y trabajadoras que protagonizaron una de las etapas más difíciles de la historia social de Tucumán.
La marcha contará con la participación de delegaciones provenientes de once localidades vinculadas a los ingenios cerrados, entre ellas San Miguel de Tucumán, Banda del Río Salí, Ranchillos, Los Ralos, Delfín Gallo, San José, Lules, Famaillá, Santa Lucía, Villa Quinteros y Santa Ana. La organización convocó especialmente a vecinos y personas que vivieron aquellos años, con el objetivo de que las nuevas generaciones puedan encontrarse directamente con quienes fueron protagonistas de aquella historia.
“Reivindicar nuestra historia también es transformar el presente”
El secretario de Grandes Comunas, Marcelo Santillán, destacó el sentido político e institucional de una iniciativa que busca recuperar la memoria de las comunidades del interior y convertirla en una agenda hacia el futuro.
“El interior se hace presente a través de políticas y gestiones que reivindican la historia de nuestros pueblos. Y reivindicar esa historia no significa solamente recordar lo que ocurrió: significa hacer política para transformar la realidad de los tucumanos y tucumanas que viven en nuestro interior”, expresó Santillán.
Para el funcionario, la conmemoración debe ser entendida como el comienzo de un proceso que exceda la jornada del 22 de agosto.
“Este encuentro tiene que ser un punto de partida. Estamos empezando a transitar un largo camino de reconstrucción histórica, cultural y social. Tenemos que recuperar lo que significaron esos pueblos, reconocer a quienes los levantaron con su trabajo y, desde ese lugar, pensar también el futuro que queremos construir para cada una de esas comunidades”.
Santillán puso especial énfasis en el reconocimiento a los trabajadores y trabajadoras, cuyos esfuerzos, luchas y organizaciones forman parte inseparable de la historia de la industria azucarera tucumana.
Esa dimensión de la memoria atraviesa también su historia familiar: Marcelo Santillán es hijo de Atilio Santillán, desaparecido durante la última dictadura militar, una circunstancia que otorga un significado particularmente profundo a su mirada sobre la defensa de la memoria y las luchas de los trabajadores.
“Cuando hablamos de los ingenios no estamos hablando solamente de edificios o de una actividad económica. Estamos hablando de hombres y mujeres que trabajaron, lucharon, organizaron sus familias y construyeron comunidades enteras alrededor de esos ingenios. A ellos también les debemos este reconocimiento. La memoria de los trabajadores tiene que ocupar un lugar central en esta reparación histórica”.
En esa línea, la actividad propone unir memoria y acción política: recuperar lo ocurrido, reconocer a quienes resistieron y transformar esa historia en políticas que permitan devolver protagonismo a localidades que durante décadas cargaron con las consecuencias de aquellas decisiones.
Una puesta cargada de símbolos
A partir de las 20 horas, las actividades continuarán dentro del predio del ingenio, donde se desarrollará una puesta especialmente preparada para recuperar la memoria industrial y social de Tucumán.
La programación contempla el sonido de la sirena, el encendido simbólico de la chimenea, la apertura de los portones, el descubrimiento de una placa conmemorativa y la proyección de un video especialmente realizado para la ocasión. También habrá una intervención cultural, una ofrenda a la Pachamama y palabras alusivas de representantes institucionales y territoriales.
La intención es que cada uno de esos momentos reconstruya, desde distintos lenguajes, la memoria de una época que marcó definitivamente a Tucumán.
Las antorchas representarán a los pueblos que vuelven a encontrarse; la sirena recuperará aquel sonido que durante décadas marcó el inicio y el final de las jornadas de trabajo; y la presencia de quienes vivieron aquellos años permitirá tender un puente entre generaciones.
Cultura, música y danza para cerrar una jornada de memoria
Luego del acto central, la conmemoración dará paso a un festival popular, entendiendo a la cultura como otra forma de preservar la identidad de los pueblos.
La cartelera artística reunirá a referentes de la música y la cultura tucumana:
- Néstor Garnica
- La Bancada
- Coqui Sosa
- Rubén Núñez
- Belén Herrera
- Adriana Tula
- Ballet Yanasu
- Coro de Jóvenes de la UNT
- Grupo de Danza Ambulante
Música, canto y danza acompañarán una jornada concebida no como un festival aislado, sino como la culminación de un encuentro atravesado por la historia y la identidad tucumana.
Sesenta años después, los pueblos vuelven a caminar juntos
La conmemoración propone recuperar una memoria que todavía permanece viva en miles de familias.
Aquellos cierres provocaron transformaciones profundas en numerosas comunidades tucumanas. Sin embargo, los pueblos permanecieron, conservaron sus tradiciones, reconstruyeron sus espacios y transmitieron sus historias de generación en generación.
Por eso, la actividad del sábado busca transformar el recuerdo en reconocimiento, reivindicación y reparación histórica.
Recordar no significa quedarse atrapados en el pasado. Significa comprender de dónde venimos, reconocer las luchas que hicieron posible nuestro presente y asumir la responsabilidad política de construir un futuro para cada uno de los pueblos del interior.
A 60 años del cierre de los ingenios, las localidades que atravesaron aquella experiencia volverán a encontrarse para rendir homenaje a quienes trabajaron, lucharon y sostuvieron sus comunidades.
Este sábado, Tucumán está invitado a acompañarlos.
Marcha de las Antorchas – 60° aniversario del cierre de los ingenios tucumanos
Sábado 22 de agosto
18:30 hs. – Concentración: Av. Eva Perón y Av. América
20:00 hs. – Acto conmemorativo y actividades culturales en el predio del ingenio
Memoria, reivindicación y reparación histórica. Sesenta años después, los pueblos vuelven a caminar juntos.

