El 54% de las personas que trabajan en el Poder Judicial de la Nación son mujeres. Pero solo ocupan el 25% de los cargos jerárquicos. “Existen barreras invisibles que las desalientan a competir para ocupar puestos de mayor decisión y jerarquía”, dice un informe que publicó la organización Fundar y que estuvo a cargo de la abogada Johanna Cristallo, quien pasó por LV12 para analizar esta problemática en la Justicia.
Fundar hizo un análisis sobre los concursos públicos que realiza el Consejo de la Magistratura de la Nación desde 1999 hasta 2018. Se tomó la información de 3.963 postulantes a 104 concursos que se convocaron para cubrir 226 cargos de camaristas.
"Uno de los grandes problemas del Poder Judicial, pese a que la mayor parte del funcionariado y de los empleados y empleadas está compuesto por mujeres, es que cuando llegás a los cargos altos de la magistratura la situación se invierte. Y en lo que son los camaristas o las camaristas, el cargo más alto concursable, ahí hay un 25% de mujeres contra un 75% de hombres y eso ocurre por lo menos hace 11 años, no cambió", comenzó diciendo Cristallo.
La abogada señaló que lo que se hizo en el informe fue tratar de rastrear si había barreras que impedían que las mujeres llegaran a los cargos de jueza. "El primer hallazgo importante es la inscripción: solo un 23% de mujeres se inscribe. En 20 años no aumentó el nivel de inscripción de las mujeres y ahí vemos que hay un problema", expresó.
Al indagar en cuanto a por qué las mujeres no se inscriben, la letrada detalló que el sistema de selección es reglado y exige ciertos requisitos para ganar el concurso que determinan el nivel de juez o jueza que va a salir elegido. "Ahora si una mujer no cumple con esos requisitos para qué se va a presentar", dijo.
Cristallo indicó que las reglas que rigen los procedimientos no contemplan la desigualdad estructural a la que está expuesta la mujer, esa tensión entre la vida familiar y la vida profesional. Se exige una trayectoria importante, especialización, que sea docente, que escriba libros, que tenga publicaciones y haga posgrados. "Ahí hay una incompatibilidad fuerte entre las tareas de cuidado y el ascenso en la profesión", aseveró.
Otro de los hallazgos del estudio es que cuando las mujeres llegan a ocupar cargos altos en la Justicia, lo hacen tres años más tarde. Los varones lo hacen a los 51 años en promedio y las mujeres a los 54. "Son esos tres años es el tiempo más que le lleva a la mujer capacitarse y poder llegar cumplir esos requisitos que rigen los procedimientos", expresó.
¿Qué se puede hacer para modificar la situación?
Cristallo aseguró que una de las posibles soluciones sería modificar el reglamento de concurso. Y otra forma que podría mejorar esta relación dispar entre la cantidad de hombres y mujeres que acceden a cargos altos en la Justicia es darle mayor peso relativo al examen. De esa manera, sostuvo que es más probable que concursen no solo más mujeres sino también más personas jóvenes.
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