El diputado tucumano, Pablo Yedlin, expuso a favor de la iniciativa: "lo importante es que en cada provincia haya hospitales donantes con equipos capacitados. Necesitamos apoyar fuertemente al Incucai que es un orgullo para la Argentina, el país con mejor capacidad donante, pero no estamos en la mejor región. Es una Ley importante, hay muchos argentinos esperando por sus órganos. En estos momentos de crisis económica, es importante que no se ajuste en salud pública".
El proyecto de Ley Justina obtuvo el 30 de mayo -Día del Donante de Órganos- media sanción en el Senado. El proyecto modifica muchos aspectos de la ley de donación de órganos y establece que todas las personas son donantes de órganos salvo que hubieran dejado expresada su voluntad en contrario. La iniciativa fue girada a Diputados, donde este miércoles buscará su sanción completa.
Tras su aprobación en la Cámara alta la Sociedad Argentina de Trasplantes (SAT) –que reúne a gran parte de los profesionales que practican trasplantes en el país- había emitido un comunicado manifestando su preocupación porque con la norma se pasaría a una figura de donante presunto “duro”, en el que se elimina la necesidad de consentimiento familiar en caso de que el fallecido no hubiera expresado en vida su voluntad de ser o no donante de órganos.

Si bien ese aspecto de la ley se terminará de definir en la reglamentación de la norma, el titular del Incucai, Alberto Maceira explicó cuál es el espíritu de la ley y el rol que creen que debe tener la familia. “En la Argentina tenemos donante presunto desde hace mucho tiempo, con la modalidad de que la familia debe firmar una declaración jurada en la que dice que el fallecido nunca se expresó al respecto. Esto, en algunos lugares del mundo lo llaman donante presunto atenuado. En este proyecto sacamos el formato de la firma, pero nuestra intención no es pelearnos con la familia”, dijo el funcionario. “Obtener órganos –enfatiza- fruto de una discusión con la familia es atrasar 20 años”.
Maceira remarca que este es un proyecto que busca “agilizar un proceso en el cual se establecía una dinámica en la que se le decía al familiar, su marido es donante pero me tiene que firmar. Queremos sacar esa dinámica de poner a la familia en la responsabilidad de decir que nunca habló sobre donación de órganos”.
El proyecto aprobado en el Senado establece que toda persona puede manifestar su voluntad positiva o negativa a la donación de órganos y tejidos de su propio cuerpo. La iniciativa indica que, en caso de no encontrarse registrada la voluntad –afirmativa o negativa- “se deberá verificar la misma conforme lo determine la reglamentación”.
“Esto va a depender de la reglamentación, pero no podemos ir en contra de la familia. No nos podemos pelear. Si hacemos una ablación en contra de la familia, y después aparece en los medios alguien diciendo que le sacaron los órganos al familiar contra su voluntad, atrasamos 20 años”, reitera el funcionario. Y añade: “Pero este punto es una discusión que vamos a tener que dar en la reglamentación”. Allí, precisamente, es donde se deberá dirimir el rol de la familia en el proceso de donación. Y no es un dato menor si se tiene en cuenta que actualmente el 40% de las donaciones se pierden por oposición familiar, según datos del Incucai.
Fuente: Clarín.

