"Cuánto tiempo ha pasado, amor", reza una trascendental zamba del gran Néstor Garnica. Y fue tranquilamente la frase que pudo haber soltado un hincha de San Martín una vez retornado a la cuna de su gran pasión. La Ciudadela no entendió de aforos ni de pandemias, el perímetro conformado por Bolívar, Pellegrini, Rondeau y Matienzo volvió a cobrar vida, y de qué manera.
Es que San Martín volvió a tener a los hinchas en La Ciudadela 575 días después de aquella pálida derrota con Chacarita del 8 de marzo de 2020, que sólo parecía demorar un poco más el camino allanado para que el Santo de la dupla Orsi-Gómez lograra un objetivo tan ansiado como alevosamente arrebatado en todas las instancias dirigenciales que se opusieron al sentir de media provincia.
Fue a las 15.45, diez minutos después del arribo del micro que trasladó a San Martín desde la concentración hasta La Ciudadela, cuando los hinchas tuvieron que sacar sus celulares para mostrar el permiso dictado por el gobierno nacional y posteriormente la entrada que tuvieron que sacar entre el pasado viernes y las primeras horas de este lunes para pasar el cacheo previo al contacto físico con "el estadio más caliente del país".
"Emociona", fue casi en unanimidad el sentir de los hinchas que pudieron asistir a la cancha del Santo y vibrar con un 3-1 que envalentona a un equipo que necesitaba ese empujoncito para salir de tres 0-0 consecutivos e ir todos de la mano, ahora sí, por el objetivo en común.
Restará conocer si algún proceso oficial pesará sobre la cancha de San Martín, investigación mediante, debido a la cantidad de hinchas que volvieron a pisar los escalones de La Ciudadela: a simple vista y oído, además de la circulación en las adyacencias que remontaba a días gloriosos de canchas inundadas de rojo y blanco en partidos definitorios, se invitaba a pensar que el aforo pudo superar el 50%, como ocurrió en canchas como la de Vélez y River en Primera, o la insólitamente llena cancha de Belgrano el pasado viernes en la segunda categoría.
Hubo lugar para el recuerdo y la emoción
Con banderas dirigidas a Segundo "Mono" Villafañe y José Costanzo, un ídolo de otras épocas y un dirigente de décadas en San Martín, además de carteles dedicados a cada socio y socia fallecidos durante la pandemia, La Ciudadela se fundió en un aplauso conmovedor durante el entretiempo para conmemorar a los que alentarán desde la bandeja más alta.

