El stock de deuda externa bruta total con títulos de deuda a valor nominal residual al 30 de junio de 2019 se estimó en USD 283.567 millones, USD 7.819 millones mayor respecto al trimestre anterior; y en USD 22.091 millones en comparación con el nivel de un año antes, informó la Dirección Nacional de Cuentas Internacionales, a través del Indec.
Ese incremento interanual se debió principalmente al aumento de la deuda del Gobierno general, en USD 17.793 millones por parte del conjunto del sector público (USD 14.459 millones por parte del gobierno en general -nacional, provincial y municipal-; y en USD 3.334 millones el Banco Central de la República Argentina); y en menor medida por parte del sector privado no financiero USD 4.945 millones.
De ahí surgió una relación de desproporcionada entre el crecimiento del endeudamiento en el sector público y la del sector privado de más de 4 veces, pese a que en el primer caso ascendió a casi USD 200.000 millones, mientras que la del agregado de las empresas y familias sumó USD 74.354 millones, una proporción muy inferior a 3 veces.
Por el contrario, las obligaciones en moneda extranjeras de las sociedades captadoras de depósitos y del resto de las entidades financieras disminuyeron en un año en USD 646 millones.
Claramente, la persistencia de déficit financiero en el sector público y el virtual cierre del acceso al crédito interno y externo, ha determinado que la principal fuente de asistencia del Gobierno sea desde junio de 2018 el Fondo Monetario, su brazo financiero el Banco Mundial, y el BID, en estos dos últimos casos para la ejecución de obras de infraestructura y para el desarrollo social.
Sin embargo, se trató de una salida inquietante y que explica la derivación en un nueva crisis financiera y control de cambios, habida cuenta de que del cotejo entre el desempeño de la deuda externa y el del PBI medido en el equivalente en moneda extranjera, en ambos casos según las estimaciones del Indec, surgió que mientras en 2017 el total de la deuda externa era equivalente a 30,4%; en 2018 se elevó a 43,2% y al 30 de junio de 2019 escaló a 58% del producto.

