Ibar Esteban Pérez Corradi fue el autor de la estrategia que sorprendió a sus abogados. Se borró las huellas digitales con una traumática operación de cirugía estética. Los letrados encontraron a su cliente, ya detenido en Asunción, con fuertes dolores por la intervención.
Les explicó que lo había hecho para ganar tiempo durante su detención. Quería que se demorara su identificación para que en ese lapso sus abogados pudieran estar a su lado. De hecho, cuando los letrados llegaron a Asunción, Pérez Corradi se auto identificó y los policías paraguayos detuvieron el rastreo de los datos.
Hay tres opciones, para eliminar las huellas dactilares: borrarlas con ácido, quemarlas o trasplantar piel. El prófugo eligió la última y la más cara de las opciones. Se le extrajo piel del abdomen y se la implantaron en los dedos.
(Infobae)
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