Desde el Gobierno se dividieron las llamadas telefónicas. Rogelio Frigerio llamó a los gobernadores e intendentes. Jorge Triaca llamó a los sindicalistas. Francisco Cabrera a los empresarios. Germán Garavano a jueces. Alejandro Finocchiaro a referentes de la educación. Federico Pinedo a los senadores. Emilio Monzó a los diputados. Muy genéricamente se los invitó a la convocatoria que realizará Mauricio Macri este lunes a las 12 en el CCK.
No les explicaron de qué se trataría el asunto, tampoco quiénes serían de la partida. Alrededor de 150 de lo más granado del círculo rojo argentino escuchará lo que el Presidente define como las herramientas necesarias para iniciar un nuevo ciclo de crecimiento en la Argentina, sostenido y sostenible, la presentación de lo que muy probablemente se dé en llamar "los consensos básicos".
El nombre de lo que arrancará mañana fue largamente discutido en el equipo de comunicación de Gobierno. Desde el comienzo hubo coincidencias en que la palabra "pacto" no sonaba muy bien, y que "acuerdo" ya había sido utilizado en otros momentos de la historia. Otra opción era "reformas estructurales", pero les parecía noventista. Al Presidente le gustó "consensos básicos" y todo indicaría que se llamará así, aunque nadie quiso confirmarlo.
En rigor, fue una idea conversada con insistencia entre Pinedo, Miguel Ángel Pichetto y Ernesto Sanz. A saber, el acuerdo en "cuatro o cinco puntos centrales" que funcionen como la base para la salida definitiva de un populismo que atenazó la economía y libere las fuerzas productivas para garantizar la creación de empleo y el fin de la pobreza. Pero Macri quería esperar hasta ganar las elecciones de medio término para pasar a esta etapa, hacerlo desde una posición de fuerza y no desde la debilidad.
Lo que mañana tomará estado público es una propuesta de reformas impositivas, fiscales, laborales, educativas, electorales, previsionales y en materia electoral. Cada paquete exige un profundización específica.
Hoy aquí nos dedicaremos a dar detalles del paquete para la reforma judicial, que implican 120 iniciativas sobre 7 grandes temas de la justicia que deben reformarse:
– Consejo de la Magistratura (buscando despolitizarlo, de modo que los representantes del Senado y Diputados sean profesionales, no políticos)
– Ministerio Público Fiscal (apuntando a establecer un proceso de remoción normal, con mayoría simple)
– Lucha contra la corrupción (introducción en las empresas de reglas explícitas que eviten los acuerdos fuera de la ley con funcionarios estatales)
– Códigos de procedimientos penales, civil y comercial (promoviendo que la Justicia sea más eficiente y transparente cada vez)
– Derechos humanos (dando una visión ampliada de la agenda, como ya adelantó el secretario Claudio Avruj en la reunión de la CIDH realizada en Montevideo)
– Acceso a la Justicia (ampliando las facilidades para las poblaciones más vulnerables, encontrando vías de solución más rápidas para los que no pueden esperar años y décadas hasta que se haga justicia)
– Mayor celeridad en los juicios, incorporación de nuevas tecnologías, cambio generacional.
En líneas generales, se avanzaría hacia una sistema judicial que progresivamente se acerque al brasileño, de tipo acusatorio, con fiscales que tengan la posibilidad de encarar la etapa de instrucción también, lo que hasta ahora no sucede. Obviamente, se arrancaría con el área penal. Ya está comprometida, para el mes de marzo, la presencia de Deltan Dallagnol, el poderoso jefe de los fiscales brasileños, de apenas 37 años. El procurador empezó a investigar la Operación Lava Jato a los 33 años, la mayor causa por corrupción de todos los tiempos, y la que quebró todos los récords en recuperación de lo robado.
En el Ministerio de Justicia aseguran que la base de lo que el Presidente presentará mañana es el Programa Justicia 2020, que tiene una plataforma on line en internet, donde más de 50.000 ciudadanos hicieron aportes, sin importar si son profesionales del derecho o no. También cuentan que Garavano viene preparando este paquete de reformas desde sus tiempos de director del Foro de Estudios sobre la Administración de la Justicia (FORES), es decir, hablan de cuatro años de trabajo previo de profesionales de las más diversas ramas del derechos.
Por otro lado, cuentan que -ya en el Ministerio- se designó un grupo de 16 abogados que desarrollaron los proyectos más importantes, desde Ricardo Gil Lavedra, hasta Alberto García Lema, pasando por Guillermo Lipera, Alejandro Fargosi, Alejandro Carrió, Hugo Wortman Jofre, Daniel Sabsay, Pablo Lanusse, Santiago Fontán Balestra, Diego Bunge, Daniel Roggero, A. Brucard, Enrique del Carril, Máximo Fonrouge, Torcuato Sozio y Enrique Bencich. ¿A dónde apunta este amplio paquete de reformas judiciales? "A iniciar un ciclo virtuoso en la Justicia, un tsunami que provoque un verdadero cambio cultural, que derrame la mística perdida en todos los actores del proceso judicial y provoque que las nuevas generaciones recuperen su pasión por la verdad y lo justo", explicó Teodoro Kreckler, coordinador del comité social que impulsó el programa Justicia 2020 y representante de treinta organizaciones de la sociedad civil en este proceso.
A partir de mañana se espera poder avanzar más rápido y en forma integral. Lo mismo sucede con todas las áreas. En temas laborales, ya se adelantaron acuerdos en algunos gremios. Lo mismo que en lo electoral, con un proyecto que tiene media sanción en Diputados. O en materia de responsabilidad fiscal, donde el proyecto del Ejecutivo cuenta con el aval de 23 provincias argentinas.
Fuente Infobae

