GOB NOV 1140x100 CMC.gif
ARTE Y CULTURA | Ley | ingenios | Nacional

El Día Nacional de Desagravio al Pueblo Tucumano ya es ley

El gobierno nacional promulgó la ley que establece al 22 de agosto se conmemora el cierre de los ingenios por la dictadura de Juan Carlos Onganía.

Las cicatrices de esa herida histórica aún perduran en la memoria del pueblo tucumano y ese recuerdo doloroso y a la vez necesario ahora tendrá su fecha en el calendario. El viernes pasado se publicó en el boletín oficial la ley 27620 que establece al 22 de agosto como el “Día Nacional del Desagravio al pueblo tucumano por el cierre masivo de ingenios azucareros pergeñado por la dictadura militar de 1966". La fecha conmemora la decisión del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía de cerrar los ingenios azucareros tucumanos, hecho que generó una grave crisis económica y social en la provincia.

Esta ley faculta al Poder Ejecutivo Nacional para disponer la implementación de actividades específicas que difundan y mantengan la memoria colectiva en relación al hecho. La medida había sido aprobada el pasado 13 de mayo en la Cámara alta, por unanimidad, con 60 votos positivos. Al momento de ser presentado, el proyecto contó con la firma de todos los diputados tucumanos por el valor histórico, económico, político y social que tuvo el cierre de ingenios en la provincia, generando incluso que muchos pueblos que dependían de la industria azucarera terminen desapareciendo. El decreto de 1966 establecía que se daba cierre a los ingenios de San José, Nueva Baviera, San Antonio de Ranchillos, Los Ralos, Amalia, Santa Ana, Santa Lucía, Lastenia, San Ramón, Mercedes y Esperanza, dejando sin trabajo a más de 50.000 tucumanos.

Como resultado de la medida del gobierno de facto de Onganía se cerraron 11 ingenios azucareros, lo que significó una tragedia social con 50.000 despidos. A su vez, la desocupación trepó en Tucumán a 15 puntos, tres veces más que la media nacional; 300.000 tucumanos, un cuarto de la población en ese momento de la provincia, tuvo que emigrar, la mayoría de ellos, a Buenos Aires.

En ese contexto, hubo ollas populares, paros y cortes de ruta. En enero de 1967, durante una de esas jornadas convocadas por la FOTIA en la localidad de Bella Vista, cayó asesinada por la represión policial Hilda Guerrero de Molina, esposa de un obrero de fábrica que había quedado sin trabajo.

Claramente, la decisión de la dictadura fue para favorecer a la oligarquía azucarera de Tucumán y Jujuy, entre ellos, los dueños de los ingenios Concepción y Ledesma, que apoyaron el golpe. Se hiperconcentró la producción azucarera y se buscó demoler a la organización obrera, férreo bastión de resistencia.

FUENTE: El Tucumano

Dejá tu comentario