El referente de la Cámara de Librerías y Papelerías de la Argentina, Daniel Iglesias López, aseguró en LV12 que, pese a que los útiles escolares registraron aumentos moderados en los últimos dos años, la rentabilidad del sector se encuentra en retroceso por el fuerte incremento de costos operativos.
“No hubo grandes aumentos en los precios de venta, pero la rentabilidad no acompaña porque los costos no siguen el mismo camino”, explicó. Según detalló, durante 2024 el rubro tuvo subas del 12%, muy por debajo de la inflación anual, y en 2025 los aumentos rondaron el 15%, frente a un IPC nacional que duplicó ese porcentaje. “Tengo costos internos que van por el ascensor y precios míos que van por la escalera”, graficó.
Iglesias López sostuvo que la teoría económica indica que esa diferencia debería compensarse con mayor volumen de ventas, pero eso no está ocurriendo. “Estamos vendiendo un poquito más que el año pasado, pero no alcanza para compensar. Me suben las tarifas, los sueldos, los alquileres por IPC nacional y mis precios no me están acompañando”, afirmó.
El empresario remarcó que, en términos reales, el útil escolar sigue siendo accesible. “Doce lápices largos de buena marca cuestan 1.850 pesos y duran 12 meses. El café que me tomé esta mañana salió 5.300 pesos y me duró cinco minutos”, comparó. Además, estimó que una compra anual completa puede rondar los 120.000 pesos, lo que prorrateado en diez meses representa 12.000 pesos mensuales. “Una gaseosa con un tostado sale más caro que el gasto mensual de útiles”, ejemplificó.
Entre los factores que impactan en la actividad mencionó la caída del consumo, el avance de las nuevas tecnologías y la baja de la natalidad. “Bajó 40% la natalidad en Argentina. Faltan chicos, se están cerrando jardines y escuelas porque no hay matrícula”, advirtió. En paralelo, explicó que la digitalización reduce la venta de artículos tradicionales: “Como nadie archiva, se venden menos biblioratos, menos separadores, menos resmas. Si no imprimís, no comprás cartuchos ni papel. Todo se va concatenando”.
Respecto de las importaciones, señaló que el sector históricamente convive con productos importados. “Yo no le tengo miedo al importado, lo que pido son reglas de juego claras. Que se pueda competir”, expresó, y reclamó alivio impositivo para el comercio formal.
De cara a 2026, las expectativas son cautelosas. “En 2025 se vendió un poquito más que en 2024 y en 2026 creo que se va a vender un poquito más que en 2025. Pero ese crecimiento está condicionado por las nuevas tecnologías y la baja natalidad”, concluyó.

