El encuentro original se había disputado en cancha de Deportivo Aguilares y solamente pudo completarse el primer tiempo. Los incidentes entre los protagonistas derivaron posteriormente en hechos de violencia en las tribunas y en enfrentamientos con efectivos policiales, por lo que el partido debió ser suspendido.
Para garantizar la seguridad, la Liga Tucumana de Fútbol determinó que el encuentro se juegue a puertas cerradas y estableció un estricto operativo de ingreso.
Cada club podrá contar con un máximo de 30 personas, entre jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Las instituciones deberán presentar una nota membretada con la nómina de las personas que estarán autorizadas a ingresar.
Además, cada club podrá acreditar solamente un medio oficial para realizar la transmisión del partido.
También quedó establecido que no se permitirá el ingreso de vehículos, incluidos automóviles particulares y otros medios de transporte, con la única excepción de los micros correspondientes a las delegaciones de ambos equipos.
De esta manera, este viernes Concepción FC y Deportivo Graneros volverán a enfrentarse para completar los 45 minutos restantes de la final de la Liga Tucumana de Fútbol, en un escenario sin público y bajo un fuerte dispositivo de seguridad.