El Pedemonte centro fue una de las regiones con mayores precipitaciones, con un promedio de 126,4 milímetros, un 88,1% por encima de sus valores históricos de referencia. En esta región se destacó Alpachiri, donde se acumularon 168,8 milímetros, el mayor registro entre las estaciones analizadas, equivalente a un 85,1% más de lo habitual para octubre.
Los Valles de altura presentaron los mayores incrementos porcentuales respecto de sus promedios históricos. En particular, Pinar de los Ciervos registró 55 milímetros, casi cuatro veces su valor normal de 14 milímetros. Este comportamiento refleja que, aun cuando los volúmenes absolutos no fueron tan elevados como en el Pedemonte, las lluvias resultaron excepcionalmente abundantes para esa región.
En el extremo opuesto, la Llanura norte presentó un déficit promedio del 22,9%. Entre las localidades con mayores diferencias negativas se destacaron El Charco (-67,5%), San Agustín/Monte Redondo (-66,7%) y La Ramada (-58,1%). Esta situación adquiere relevancia para la actividad agrícola, especialmente ante la proximidad de las labores de siembra de los cultivos estivales.
Lluvias frecuentes, pero no necesariamente intensas
Otro aspecto destacado del informe fue la frecuencia de las precipitaciones. En algunos sectores pedemontanos se registraron hasta 23 días con lluvia durante octubre, como ocurrió en Alpachiri.
El análisis mostró que los mayores acumulados mensuales estuvieron asociados tanto con una mayor cantidad de días lluviosos como con eventos diarios de mayor magnitud. Sin embargo, en algunas localidades las precipitaciones se distribuyeron a lo largo de numerosos días, sin necesidad de registrar tormentas extraordinariamente intensas.
¿Qué implicancias tiene para el campo?
Las lluvias superiores a las habituales en el Pedemonte pudieron favorecer la reposición de humedad en el suelo, aunque esto no garantiza por sí solo una adecuada disponibilidad de agua para los cultivos. Por este motivo, desde la EEAOC se recomienda continuar el seguimiento de los balances hídricos.
En la Llanura norte, donde predominaron las precipitaciones deficitarias, resulta especialmente importante evaluar la humedad del suelo antes de iniciar las siembras y mantener prácticas que favorezcan la conservación del agua.
Por otra parte, en los sectores donde las lluvias fueron frecuentes, se recomienda prestar atención a las condiciones de escurrimiento en terrenos con pendiente y al estado sanitario de los cultivos, debido a que la persistencia de condiciones húmedas puede favorecer el desarrollo de determinadas enfermedades.
El informe confirma que octubre de 2026 estuvo marcado por importantes diferencias pluviométricas entre las regiones de Tucumán, lo que refuerza la necesidad de considerar las condiciones meteorológicas de cada zona para la planificación de las actividades agrícolas.
El informe completo de la EEAOC sobre las lluvias en Tucumán