¿Cómo se mide la felicidad?
La felicidad suele estar relacionada a una condición interna o subjetiva de satisfacción y alegría que difícilmente se puede medir. Algunos psicólogos han intentado determinar el nivel de felicidad mediante diferentes tests, y para ello han recurrido incluso al análisis de imágenes de cumpleaños, bodas, graduaciones, etc. Momentos familiares que motivan e influyen en las actitudes y el comportamiento de los individuos.
No obstante, la ONU la define como “un estado de ánimo positivo, reflejado en las distintas experiencias de vida de las personas y en sus reacciones emotivas a dichas experiencias”.
El Informe de la Felicidad 2017 muestra el listado de los países que consiguieron las calificaciones más sobresalientes en función de seis factores que actúan en el bienestar a nivel global de las personas:
*El soporte social (evaluado en relación a la disponibilidad del ciudadano de poder recurrir a alguien cuando enfrenta algún tipo de problema)
*La expectativa de vida
*El poder adquisitivo (calculado en relación al PIB de cada país)
*La confianza (vinculada a la percepción de ausencia de corrupción pública y privada)
*La libertad para tomar decisiones en la vida
*La generosidad (medida en las donaciones recientes hechas en cada país)
El siguiente es un resumen del ‘ranking’ que resultó de la investigación, que en 2017 involucró en total a 155 países de todo el mundo. A continuación presentamos los 5 países más felices del planeta en 2017 con su calificación correspondiente:
1 Noruega (7,54)
2 Dinamarca (7,52)
3 Islandia (7,50)
4 Suiza (7,49)
5 Finlandia (7,47)
En América Latina
Según su puesto en el listado, los 5 países más felices de latinoamérica son:
12 Costa Rica (7,08)
20 Chile (6,65)
22 Brasil (6,64)
24 Argentina (6,60)
25 México (6,58)
En el informe se destaca el hecho de que Noruega se ubique en la primera posición del listado pese a la escabrosa caída de los precios del crudo, producto que constituye la principal fuente de ingresos de ese país. Esto comprueba, según los expertos, que el bienestar de las personas no necesariamente depende de sus estados financieros.-