“Buenas noches, esto está sucediendo”, fueron las primeras palabras de Ciro, abriendo el show con "Ay ay ay". Más tarde, con una sonrisa, comentó: “Si 20 años no es nada, 15 es menos”, antes de continuar con el concierto. Aunque el ritmo del recital se relajó en algunos momentos, como en “Tan solo”, pronto el estadio volvió a estallar con himnos como el que la banda le dedicó a Diego Maradona.
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Los Piojos se reencontraron en un escenario tras 15 años. Foto: Elonce
La emotividad fue una constante a lo largo de la noche: desde la efusividad de “Maradó” hasta la nostalgia de “Sudestada”, tema dedicado al fallecido Gustavo "Tavo" Kupinski, guitarrista de la banda, quien murió en 2011. También hubo momentos de embriaguez emocional, como con "Bicho de ciudad". La producción visual del show fue sobria, centrada en pantallas principales y en las verticales laterales, donde se mostró de cerca a los músicos. Luli Bass, nueva integrante de la banda, tuvo un papel destacado en las pantallas.
Cada miembro de la banda mostró su estilo personal a través de sus atuendos, con Ciro luciendo una chaqueta con el número 87, un símbolo de la banda. Lo más importante, sin embargo, fue que la banda sonó impecable, como si los 15 años de inactividad no hubieran dejado huella. La crudeza de los riffs de guitarra en temas como “Llevatelo” y “Motumbo”, la armónica de Ciro, y la sólida base rítmica de Sebastián “Roger” Cardero, junto con la sutileza y el groove garantizados por Daniel Buira, demostraron que la banda seguía en plena forma.
El cierre del recital aceleró el ritmo con más de sus éxitos más queridos, como “Ruleta”, “Vine hasta aquí”, “Pacífico” (que puso fin al segmento principal, antes de dos largas tandas de bises), “Verano del 92” (con una percusión chilinga y la participación de hijos y sobrinos de los músicos) y, ya pasada la medianoche, “Como Alí” y “El farolito” cerraron una noche inolvidable.