Lula ya anticipó el cambio de etapa frente a sus seguidores y allegados el domingo por la noche, en el hotel de San Pablo donde la dirigencia esperó los resultados. Allí reconoció que desde hoy comenzaba “una nueva campaña”.
Nuevas estrategias para el balotaje
“Las claves son dos: disputar la segunda vuelta con la premisa de cambiar para mejor y negativizar a Flávio, con foco en los cambios que hizo en el pasado su padre, Jair Bolsonaro, y la idea de un cambio para peor”, dijo el analista brasileño Antonio Lavareda, presidente honorario de la Asociación Brasileña de Investigadores Electorales.
La nueva estrategia de Lula tendrá tres ejes centrales. En primer lugar, la campaña buscará confrontar de manera directa con Flávio Bolsonaro y establecer comparaciones entre los dos espacios políticos.
El discurso del vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, luego de conocerse los resultados, dio una muestra de la estrategia que podría desplegar el oficialismo durante las próximas semanas.
La intención será contrastar al lulismo con el bolsonarismo, incluso recuperando temas de la gestión del expresidente Jair Bolsonaro, como el manejo de la pandemia de coronavirus, y enfrentar esos antecedentes con las políticas implementadas por el actual Gobierno.
Este tipo de declaraciones y comparaciones entre ambos modelos comenzarán a tener una presencia mucho mayor en la campaña de cara a la segunda vuelta.
El segundo punto de la estrategia será intentar seducir a los sectores de centro que no votaron ni por Lula ni por Flávio Bolsonaro.
Para el analista, un tercer ítem pasa por “una técnica de mayor confrontación”. La campaña deberá enfocarse también en lo que Flávio y sus aliados están proponiendo y lo que significa eso en términos de pérdida para el elector”, añadió.
Lula intentará descontar parte de la diferencia con una mayor participación, sobre todo entre los sectores medios y bajos, donde históricamente el PT concentra una parte importante de su apoyo.
Tampoco hay que descartar, dentro de esta estrategia, que se produzcan anuncios relacionados con políticas sociales dirigidas a los adultos mayores. En Brasil, el voto es obligatorio para las personas alfabetizadas de entre 18 y 70 años, mientras que a partir de los 70 es facultativo.
La campaña de Lula también buscará instalar entre estos sectores el riesgo de un eventual recorte del Estado en caso de que Flávio Bolsonaro gane. De cara a la segunda vuelta, posiblemente se vea una mayor presencia de Lula en los medios tradicionales y un intento de mostrar una imagen del presidente más cercana a las necesidades cotidianas de la población.