De acuerdo con la forma en la que el Indec hace la medición, el aumento de la pobreza está vinculado a la evolución de dos variables: salarios e inflación. Ante una aceleración de la suba de precios, si los ingresos familiares avanzan en menor medida, esa pérdida de poder adquisitivo empuja a los hogares más cerca -o debajo- de la línea de pobreza.
Según mediciones privadas, como la que realiza periódicamente la Universidad Católica Argentina (UCA), Cristina Fernández dejó el Poder Ejecutivo con un 29% de pobres en el país. En los últimos años, un grupo de economistas trató de reconstruir la línea temporal de pobreza en base a otros datos oficiales que hubiera producido el organismo estadístico. El trabajo de Daniel Schteingart, Federico Favata y Guido Zack concluyó que al final de 2015 el índice de pobreza fue de 26,9%.
Por el contrario, el 2017 fue el año en que los ingresos familiares se recompusieron parcialmente por la desaceleración inflacionaria y el crecimiento del PBI, que fue de 2,7% pero que no llegó a compensar el retroceso de 3,1% que había tenido el año anterior. De esta manera, en el año en que el oficialismo ganó las elecciones legislativas, la pobreza cayó a 28,6% en la primera mitad de ese año y a 25,9% a fin de año.
Esa cifra era incluso más baja que la que recibió Macri al iniciar su gobierno. Pero desde el año siguiente la crisis provocaría un repunte de la pobreza para la que los economistas aun no ven un freno en el coto plazo. Cuando finalizó el 2018, la pobreza ya había alcanzado el 32%, es decir, un salto de 6 puntos en doce meses.
La caída del salario real continuó durante 2019 y dejó al índice de pobreza en 35,4%, el último número oficial dado a conocer por el Gobierno, y que significó el incremento anual más alto -6,8 puntos- desde 2002, tras la crisis económica de fines de 2001. El porcentaje final de este año será dará a conocer recién el próximo marzo.
Por su parte, Martín González Rozada, econometrista y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), ubicó su estimación en 37,1%. "Los ingresos de las familias siguen creciendo por debajo del crecimiento de la canasta básica con la que se calcula la tasa de pobreza (que crece con la inflación) y eso hace que el pronóstico para el segundo semestre de 2019 sugiera una incidencia de alrededor del 37%", consideró ante este medio.
En tanto que Eva Sacco, economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), dijo que "nosotros estimamos que ya al segundo trimestre de este año la pobreza era de casi 40%. Es razonable pensar en un número similar entre 38 y 42% para el segundo semestre", apuntó.

