En el tercer encuentro de la cancha 12, la misma en la que había ganado Etcheverry, se mantuvo el pleno argentino. Navone (49°), que venía de celebrar el mayor triunfo de su carrera al eliminar nada menos que a Novak Djokovic en la primera ronda, tenía la misión de seguir adelante frente a otro rival experimentado, con pasado de Top 10 y hasta finalista en Wimbledon -2021- y semifinalista en el US Open 2019 como el italiano Berrettini (43°).
El nacido en 9 de Julio fue de menos a más. Empezó set abajo, pero una vez que empezó a acostumbrarse al saque de Berrettini, comenzó a emparejar el duelo. El italiano dominó con el primer saque (78 por ciento de puntos ganados por esa vía), pero su porcentaje bajaba bastante con el segundo, y por allí encontró Navone una chance para presionar. Tomó 3 de las 7 chances que tuvo para quebrar, mientras que Berrettini sólo anotó 2 quiebres sobre 9. Más arriesgado en sus envíos, el romano sumó 44 tiros ganadores, pero se hundió con 77 errores no forzados, el equivalente a 19 games perdidos; Navone anotó 25 aciertos y muchas menos equivocaciones (37).
De este modo, Navone alcanzó por primera vez la tercera ronda del US Open en tres participaciones, y también es la segunda ocasión en toda su carrera que pisa una tercera etapa en un Grand Slam, instancia a la que había llegado en Roland Garros, en 2025. Hasta aquí, la Nave todavía no arribó a los octavos de final de un grande.
“Esto es hermoso. Uno crece y sueña con momentos como éste. Primero contra Nole, hoy en segunda ronda contra un gran rival... Es uno de los cuadros mas difíciles que te pueden tocar, pero es una locura estar en la 3ª ronda”, expresó un eufórico Navone a ESPN, minutos después de la victoria.
“El viernes ya hay que volver a jugar, pero mirá lo que es esto... Mis viejos vinieron a verme; es una locura tanto afecto, poder vivir esto con los argentinos que vienen acá, con los amigos. Darme el gusto de estar por primera vez en esta etapa es un sentimiento muy lindo después de lo del otro día”, amplió el jugador bonaerense.
El viernes, seguramente, Navone y Etcheverry se medirán por primera ocasión en un torneo de la máxima trascendencia. Compañeros del circuito y hasta de Copa Davis, previamente sólo se enfrentaron en torneos más chicos: un future en 2019 y un Challenger en Montevideo en 2022, con sendos triunfos para Etcheverry. “Va a ser un lindo encuentro, pero también durísimo. Tomy ganó muy bien hoy. Ahora queda bajar un poco la tensión, a disfrutar esto. El cuerpo está bien, y hay que seguir, aquí todos los días hay una aventura nueva”, remarcó Navone. El ranking en vivo indica que el de 9 de Julio puede subir al menos al puesto 42°, un buen avance, pero aún por debajo de su tope, el 29° que tocó en junio de 2024.
Tomás Etcheverry abrió el duelo que se vendrá de argentinos
Tomás Etcheverry (32) se encargó de protagonizar otra sólida actuación en la presente edición del US Open para instalarse con autoridad en la tercera ronda del último Grand Slam del año. El tenista platense supo reacomodar las piezas para cerrar el duelo con el británico Jacob Fearnley (101) por 6-3, 6-3, 3-6 y 6-3, en tres horas y 18 minutos de partido que tuvo interrumpido debido a la lluvia
El encuentro lo tuvo como dominador contra un rival siempre complejo, que exigió la concentración del tenista de nuestra ciudad a lo largo de todo el desarrollo del juego. Después de dominar con claridad los dos primeros parciales, Etcheverry debió extremar recursos ante la reacción de su oponente en el tercer set para cerrarlo en el cuarto.
Pero este triunfo le permite Etcheverry igualar su mejor registro histórico sobre el cemento de Flushing Meadows (como en 2024), alcanzando exactamente la misma instancia que había pisado con éxito a principios de año en Melbourne Park, escenario del Grand Slam de Australia.
Al margen del desahogo personal que significa cortar la mala racha en torneos de esta categoría dentro del circuito ATP, en el horizonte inmediato de Tomy Etcheverry se presenta un desafío mayúsculo en su búsqueda por trascender.
Etcheverry tendrá la oportunidad de romper una barrera personal e instalarse por primera vez en su carrera entre los mejores 16 jugadores del US Open, un objetivo que se trazó desde el inicio de la gira norteamericana.