El legislador cordobés Oscar Agost Carreño, del PRO, presentó un proyecto de ley para establecer un régimen sanitario provincial que permita a municipios y comunas habilitar la inhumación conjunta de personas y animales de compañía. La iniciativa busca fijar condiciones mínimas para que cada jurisdicción evalúe la posibilidad de implementar esta práctica en sus cementerios.
“Hay un cambio social que ya ha ocurrido para muchas personas: un perro, un gato, es compañía cotidiana, parte de su historia familiar y a veces el vínculo que los ayuda a atravesar la soledad. Sobre todo después de la pandemia valoramos doblemente esto”, manifestó el legislador al explicar los motivos de la propuesta.
En diálogo con LV12, Agost Carreño sostuvo que la iniciativa responde a una transformación social y que existen antecedentes de este tipo de regulaciones en otros lugares del mundo.
¿Qué propone la iniciativa?
El proyecto apunta a establecer pautas sanitarias y ambientales a nivel provincial, sin imponer una autorización automática en todos los cementerios. Según explicó el legislador, la decisión final quedaría en manos de municipios y comunas, de acuerdo con las características de cada espacio.
“La propuesta es concreta y acotada. Lo que viene a fijar este proyecto son condiciones sanitarias y ambientales a nivel provincial para poder sepultar de manera conjunta a personas y animales de compañía, donde los municipios y comunas son los que, en definitiva, en la Argentina tienen que definir las reglas propias de cada cementerio. La idea es no generar una autorización automática para que, de repente, todos puedan caer con sus mascotas fallecidas a un cementerio, sino establecer las condiciones mínimas sanitarias en el terreno provincial para que los municipios que quieran, según las particularidades de los cementerios públicos y privados que hay dentro de sus ejidos, puedan contar con el plafón sanitario para que se siga”, argumentó.
El legislador también advirtió sobre las dificultades que actualmente pueden presentarse cuando una persona desea ser enterrada junto a su mascota.
“Porque el problema que hoy tenemos es que, si alguien quiere ir a enterrar un animal junto con una persona, no está prohibido en ningún lado, pero les aseguro que el responsable del cementerio no se los va a permitir sin que esté prohibido. Entonces, para salir de esa discusión, porque es una tradición que viene desde antes que la Argentina exista, que viene del derecho español aplicado a las colonias, tenemos que crear una ley marco a nivel provincial para que los municipios, en todo caso, vayan aggiornando la situación de cada cementerio”, expresó.
Las costumbres y los problemas sanitarios
Agost Carreño consideró que las prácticas vinculadas a los cementerios están atravesadas por costumbres históricas y por las dificultades que existen para debatir cuestiones relacionadas con la muerte.
“Funcionan como reglas, costumbres que tenemos de antaño. Hay muchas que nosotros arrastramos desde la época de la colonia y mucho antes, que nadie las discute, entonces funcionan como una norma en los hechos. Esta es una de ellas. Los cementerios siempre fueron un tema tabú, nos molesta hablar de la muerte, nos molesta debatir cambios con el régimen que tenemos, que viene con una carga religiosa incluso, y ahí suceden problemas sanitarios dentro de las ciudades”, analizó.
Por otra parte, el legislador indicó que, tras la presentación del proyecto, recibió comentarios de intendentes que ven en esta alternativa una posible respuesta a dificultades vinculadas con el abandono de animales y la disposición de sus restos.
“Cuando presenté el proyecto, se me acercaron muchos intendentes que me decían: ‘vos no sabes lo bien que nos viene’, por los problemas que nosotros tenemos de abandono de animales en la vía pública, de no saber qué hacer cuando un veterinario tiene que sacrificar un perro, un gato y lo mete en una bolsa, pasa a ser problema del municipio, que empieza a tratar de resolver el problema de la muerte, no solo como algo profundamente humano de una persona que tiene una relación muy cercana con un animal de compañía, sino también a resolver un problema público que tiene que ver con la sanidad de animales muertos, que algunos expertos ya me han explicado no tienen un proceso distinto de descomposición al de un humano, puede haber alguna particularidad pero es lo mismo”, señaló.
“Estoy enamorado de la idea”
Finalmente, Agost Carreño aclaró que está dispuesto a revisar el texto y escuchar distintas posturas, aunque defendió la necesidad de abrir el debate sobre las decisiones personales vinculadas a la despedida de los animales de compañía.
“No estoy enamorado del proyecto así como texto, pero sí de la idea y estoy dispuesto a que la mejoremos, de que escuchemos a los cultos, pero creo que es muy importante que discutamos que la libertad incluye decisiones que por ahí muchas veces no podamos otros no compartir. No hace falta que todos queramos despedirnos de la misma forma de nuestras mascotas, pero el que realmente lo sienta, que pueda ser inhumado con su mascota de compañía”, concluyó.

