El jueves, a las 21.30, los fiscales de Homicidios Fernando Guzzo, Claudia Ríos y el Jefe de la Policía Roberto Munives de la provincia de Mendoza afirmaron que se había encontrado un cuerpo que tenía todas las características de Florencia Romano, la menor de 14 años que desapareció el sábado. Horas después el Cuerpo Médico Forense confirmaron que se trataba de la joven.
Según trascendió el cuerpo presentaba quemaduras y varias lesiones: corte en el cuello, fracturas en la cabeza y en el tabique. La víctima fue envuelta en una sábana y colocada dentro de una bolsa, luego la tiraron en una acequia cerca de un complejo deportivo de Maipú en la ciudad de Cuyo.
El caso
Florencia desapareció el sábado por la tarde. El último paradero que se le conocía era la casa ubicada en en el pasaje Berra y donde vivía Pablo Arancibia de 33 años y Micaela Méndez de 27, quienes han sido imputados como coautores del femicidio.
Las cámaras de seguridad registraron cuando Florencia llegaba tras bajarse de un colectivo. Su ubicación en ese lugar también pudo constatarse por el registro de su tarjeta SUBE. Sin embargo, esas mismas cámaras ya no la vieron salir de la vivienda, aunque Arancibia declaró haberla acompañado él mismo a tomar el micro que la llevaría de regreso a su casa. La tarjeta SUBE tampoco marcó un segundo viaje.
Después, el análisis de las redes sociales de la menor permitió establecer que el sospechoso detenido había intercambiado mensajes con ella a través de Instagram y la había invitado a una fiesta en su casa el sábado en que Florencia desapareció. Ahora, Arancibia y Méndez fueron imputados por femicidio -tiene pena única de perpetua- en calidad de coautores.

