Cinco montañistas tucumanos hicieron cumbre, el 4 de enero, en el cerro Aconcagua, (6.962 metros sobre el nivel del mar), el máximo pico de América. Al norte y al este limita con el Valle de las Vacas y al oeste y al sur con el Valle de los Horcones inferior.
Para este desafío debieron pasar el 31 de diciembre lejos de su familias: "Hay un poco de mística al pasar el comienzo de año en las montañas, es algo que nos apasiona. Nos era conveniente hacerlo en esa fecha, algo totalmente atractivo para nosotros", explicaron Joel Ola y Marcelo Ibañez en el estudio de LV12.
"Cada uno hacía salidas por su cuenta, nos fuimos enterando y empezamos a acoplar las salidas. Hace unos años nos pusimos como meta llegar al Aconcagua y comenzamos a consolidarnos como equipo", agregaron.
"Pese a estar lejos de casa, las familias lo tomaron de muy buena manera, siempre nos apoyaron, son un sostén importante para lo que hacemos", añadieron.
Según dicen los expertos montañistas internacionales que han escalado en el Himalaya, los casi 7.000 metros del Aconcagua representan psicológica y fisiológicamente varias centenas de metros más. Este fenómeno se debe a que en el Himalaya hay vegetación hasta los 5.000 metros, en la cordillera de los Andes Centrales solamente hasta los 3.500- 4.000 metros. La humedad relativa ambiente es muy escasa y el espesor de las capas de la atmósfera, en esta zona del globo terráqueo, tienen particularidades que determinan estos efectos.

