Según informó el observatorio con sede en Porto Alegre, el meteorito cruzó la atmósfera terrestre de Brasil a una altura de 106,4 kms, a una velocidad asombrosa de 44,8 kilómetros por segundo y se desintegró en una explosión a una altitud de 67 kms.
Desde el observatorio, califican el evento como el más grande de su tipo en haber caído en la región. Afortunadamente, a pesar de la magnitud del fenómeno y la proximidad a zonas urbanas, no se reportaron daños materiales ni víctimas.
Las cámaras del Observatorio Espacial Heller y Jung, ubicado en Taquara, capturaron el momento exacto de la explosión, permitiendo a los científicos analizar la trayectoria y velocidad del meteorito.
Aunque el evento coincidió con el período de la lluvia de meteoros Lyrid, el profesor Jung aclaró que este meteorito en particular no pertenecía a dicha lluvia. En cambio, señaló que la lluvia de meteoros phi Ophiuchids alcanzará su punto máximo el próximo 11 de mayo.
Este impresionante suceso astronómico dejó una marca imborrable en el cielo de Rio Grande do Sul, recordando la constante actividad y belleza del universo.

