En diálogo con LV12, el titular del área, Lic. Lucas Haurigot Posse, explicó que la iniciativa busca aprovechar la masividad del evento deportivo para visibilizar una problemática que crece silenciosamente en los entornos digitales: “Cuando hablamos del Mundial es un momento de alegría, donde el deporte nos une un montón, hay mucha gente con el color celeste y blanco alentando a nuestra Selección, pero hay otro mundial que muchas veces no se ve y es el de las adicciones. Nosotros llevamos una campaña que se llama ‘Un Mundial sin adicciones’”.
El funcionario advirtió que cada vez más jóvenes se acercan a las plataformas de apuestas, dejando de lado el disfrute del deporte para concentrarse en la posibilidad de obtener ganancias económicas: “Hemos visto que nuestros adolescentes y jóvenes se están volcando fuertemente a las apuestas online, a ya no disfrutar de la alegría del deporte, de la incertidumbre y nerviosismo que te genera el partido, sino que se están volcando a estas apuestas que les llevan la atención y tiempo. Se van metiendo en este mundo de las apuestas que está diseñado para ir captándote”.
Haurigot Posse señaló que la constante exposición a publicidades vinculadas al juego favorecen la expansión del fenómeno: “A esto hay que sumarle que hay chicos de 13 o 14 años que ya pueden bajar una billetera electrónica, sumado al bombardeo mediático que hay en este sentido, porque muchas veces hay grandes referentes del deporte generando publicidades para estas grandes casas de apuestas”.
En ese marco, remarcó que las adicciones ya no están vinculadas únicamente al consumo de sustancias: “Con todo esto se van sumando cuadros muy complejos y no hablamos de adicciones con sustancias, sino también de adicciones sin sustancias en entornos digitales”.
El rol de las familias
El titular de la Secretaría de Políticas sobre Adicciones pidió a padres, madres y adultos responsables prestar especial atención a determinadas conductas que pueden funcionar como señales de alerta.
“Hay que decirle al mundo adulto que tiene a cargo a ese joven o adolescente que tenga los ojos bien abiertos, que observemos conductas y comportamientos: si el chico disfruta el partido o está muy metido en el dispositivo, si se pone ofuscado. Es decir, que abramos los ojos viendo el comportamiento de nuestros hijos”.
Finalmente, recordó que en Tucumán existen espacios de acompañamiento y asistencia para quienes atraviesan problemas relacionados con el juego compulsivo y otras adicciones, e invitó a las familias a buscar ayuda profesional ante cualquier situación que genere preocupación.