El suboficial había viajado en diciembre de 2024 con un objetivo personal: reencontrarse con su pareja, María Gómez, y con su hijo pequeño, que residían en Caracas. El traslado se realizó durante sus vacaciones y por vías legales.
Gallo había salido el 8 de diciembre desde Mendoza y al día siguiente entró a territorio venezolano. En un control fronterizo fue retenido por autoridades locales, que lo vincularon sin pruebas a tareas de inteligencia. Desde ese momento, se perdió todo contacto formal. La familia denunció la falta de información sobre su paradero y el Ejecutivo argentino calificó el hecho como una desaparición forzada, al no existir notificación judicial ni acceso consular.
Con el correr de los meses se confirmó que Gallo fue trasladado a El Rodeo I, un establecimiento de máxima seguridad ubicado en las afueras de Caracas, hoy conocido como CESMAS. Diversas organizaciones internacionales señalan que el penal funciona bajo lógica militar y responde a la órbita de la contrainteligencia venezolana.
En ese centro se alojan opositores, militares acusados de conspiración y ciudadanos extranjeros considerados “sensibles” por el régimen, muchos de ellos sin causas judiciales claras ni posibilidad de defensa legal.
FUENTE: TN