¿Con que nos encontraremos? Pura acción. La vertiginosa acción de los primeros minutos de la temporada 4 transcurre en cuatro planos paralelos: la intervención quirúrgica de Nairobi; las vivencias de Nairobi en manos de sus ex compañeros; la huida de El Profesor en el bosque; la tensión de la jefatura policial en la carpa, entre Tamayo y la embarazadísima inspectora Alicia Sierra Montes.
Cada tanto aparecen los flashbacks que nos remontan a los días felices en que la banda de los Dalís preparaba este asalto. Mientras en torno a la mesa de operaciones afloran todas las discrepancias internas de la banda, con Palermo y Tokio sacándose chispas, en el pasado se ve el germen de esas diferencias y algunos aspectos íntimos de las relaciones grupales.
El Profesor parece cercado pero tiene un as en la manga: el Plan Hamelin. Y nos iremos enterando de cuánto de todo esto ya estaba en su mente de antemano: por algo es el cerebro mágico de los Dalís. Al son de otro rescate del cancionero popular italiano –Ti amo-, retrocedemos al casamiento de Berlín y sabemos que una de las preguntas existenciales que se hace El Profesor no tiene mucho sentido: “¿Qué pesa más: el amor o la muerte?”
En este capítulo, Marsella y el Profesor muestran un costado más sensible, a la vez que están encargados de los alivios cómicos. Toda la tensión está dentro del banco, donde Denver vuelve a mostrar su inestabilidad emocional. Y donde la vida de Nairobi pende de un hilo: la gran pregunta que queda flotando es si se salvará.
"Hemos querido producir un 'electroshock'. En esta temporada vamos a desfibrilar al espectador en su sofá", remarcó Álex Pina, creador de La casa de papel. ¿La vas a ver?

