Cumplir 15 años para la mayoría de las chicas de esta parte del mundo se convierte en uno de los acontecimientos más grandes de la vida: el peor temor se cumplió en primera instancia para Candela, una joven oriunda de Neuquén que vio como las posibilidades de convocar a todo el círculo que la rodea se desvanecía por la pandemia, pero un día "se le prendió la lamparita de la nada" a María Rosa, su mamá.
"Entró una preocupación en mí, pensaba qué podíamos hacer, algo distinto para que ella fuese feliz. Le dije a mi esposo de hacer un asado en casa y hacemos que baile el vals afuera con los vecinos, averiguó en el municipio de nuestra ciudad y le dijeron que no era posible, pero sí que baile en la vereda con los que está todos los días, hermano, mamá y papá", y la imaginación pudo más que el contexto para hacer que la adolescente tenga su jornada inolvidable, como lo relató su mamá en LV12 Radio Independencia.
¿Cómo imaginar lo que iba a terminar siendo perfecto, si hasta les "faltaba el vestido y los zapatos de Candela"?: "fue maravilloso, lo que no esperábamos nosotros ni como papas, cuando está a mitad de zamba con su hermano se asomó una caravana. Todos planificaron eso, nuestra calle es muy larga, la única asfaltada, eso fue la frutilla del postre, con poco se pueden lograr tantas cosas".
Fue la mínima flexibilización permitida en la zona de Chos Malal, un municipio de Neuquén que no sufrió casos de coronavirus y que se vio propagada de la alegría que Candela irradió ante familiares y vecinos.

