Pedro Bekinschtein es investigador del Conicet, director de investigación de la Fundación Ineco y autor del libro "Neurociencia para (nunca) cambiar de opinión" y aceptó charlar telefónicamente con LV12 Radio Independencia sobre cómo deciden las personas por quien inclinarse a la hora de votar de cara a las elecciones 2021.
El especialista comenzó contando que "por un lado están las investigaciones científicas que por supuesto son de laboratorio y nos dicen algunas cosas. Cómo funciona el cerebro cuando queremos decidir y por otro lado lo que pasa durante una campaña que es bastante complejo".
"Lo que si es cierto y que se sabe desde hace mucho tiempo, es que en general las personas no sólo contemplan la información conscientemente, que acumulan sobre los candidatos, sino que hay muchos otros factores que influyen en nuestra decisión que van por fuera de nuestra conciencia y que no se puedan expresar verbalmente", argumentó. Y agregó: "Más aun en esta campaña donde no se escucharon demasiadas propuestas, sino que fueron frases bastantes vacías de contenidos".
Por otro lado, Bekinschtein señaló que "me parece interesante pensar en las personas que no están completamente identificadas con algún partido político o alguna coalición que son las que probablemente pueda cambiar de opinión. No es que no influye en nada la información que uno acumula sobre los candidatos, pero simplemente eso tiene que contrarrestar con otro montón de cosas", resaltó.
"Es como que uno va a tratar de justificar por qué tomó esa decisión".
El especialista se refirió al sesgo de confirmación. "El sesgo de confirmación tiene que ver con esta resistencia a cambiar de opinión porque lo que uno hace es concentrarse o buscar información o evidencias que están a favor de la decisión que uno ya tomó", explicó.
Por último, el investigador del Conicet reveló cuanto incide lo emocional cuando una persona va a votar en las elecciones. "Habría que medirlo. Pero probablemente mucho en un contexto donde no tenés mucha información de propuestas de que agarrarte. Es como que te tenés que agarrar de la cara del candidato, si te gusta como se viste, si te gustó alguna palabra que dijo. Es un riesgo", cerró el autor del libro "Neurociencia para (nunca) cambiar de opinión" .

