La instalación, titulada “2,977 Lights Over New York Harbor” (2977 luces sobre el puerto de Nueva York), fue visible desde distintos puntos de la ciudad, incluso desde Brooklyn, y combinó tecnología de vanguardia con un mensaje de memoria colectiva.
El show arrancó con una hélice en espiral y luego los drones se alinearon para reconstruir la silueta de los emblemáticos rascacielos.
El proyecto fue impulsado por la New York Foundation for the Arts y financiado íntegramente por donaciones privadas y aportes de organizaciones. La propuesta artística buscó ser una “constelación de vidas”, en palabras de sus creadores.
Un homenaje pensado para las nuevas generaciones
El diseño del tributo se desarrolló en diálogo con las comunidades más afectadas por la tragedia, entre ellas socorristas del la Policía y los Bomberos de Nueva York, además de la organización 9/11 Families United.
Addison Mehr, director creativo y productor ejecutivo del tributo, explicó: “Encendemos el número exacto para ser testigos y recordar cada vida individual”.
La obra con drones “es un regalo a la ciudad de Nueva York y a todas las personas cuyas vidas se vieron, y siguen viéndose, afectadas por el 11 de septiembre”, declaró Studio Drift, la companía a cargo de la organización del evento, en un posteo de Instagram.
Además de las 2977 personas fallecidas en Estados Unidos el día de los atentados, más de 9400 murieron posteriormente a causa de enfermedades relacionadas con la exposición a sustancias tóxicas, según el programa federal de seguimiento médico.
“No podríamos haber imaginado un uso más eficaz de la tecnología, ya que ahora es más importante que nunca crear el mejor futuro posible utilizando las nuevas herramientas de nuestro tiempo para no olvidar jamás el pasado”, agregaron desde Studio Drift al sitio especializado en arquitectura y diseño Dezeen.
Brenda Berkman, artista y exintegrante del cuerpo de bomberos, remarcó la importancia de transmitir el significado del 11-S a quienes no lo vivieron: “Veinticinco años después del 11-S, 100 millones de estadounidenses no tienen recuerdos propios de ese día. Espero que este nuevo tributo ayude a aportar perspectiva sobre el 11S a esa nueva generación”.
“El arte puede ayudar a transmitir información, sentimientos y comprensión de acontecimientos pasados de una generación a la siguiente”, manifestó Berkman.
Música, arquitectura y memoria colectiva
La coreografía aérea estuvo acompañada por una banda sonora especialmente seleccionada, con obras de Philip Glass, Max Richter y la pieza “On The Transmigration of Souls” de John Adams, compuesta en memoria de las víctimas del atentado.
El concepto visual también integró referencias al World Cultural Center, el proyecto cívico y cultural ideado por el equipo de arquitectos THINK, que proponía estructuras abiertas elevándose sobre los cimientos originales de las Torres Gemelas.
El show de drones y el tradicional “Tribute In Light”
El espectáculo de drones funcionó como antesala al clásico homenaje “Tribute In Light”, que cada año ilumina el cielo de Nueva York con dos haces de luz proyectados desde el Battery Parking Garage.
Este tributo, compuesto por 88 reflectores, se enciende desde las 7 de la noche del 11 de septiembre hasta las 5 de la madrugada del día siguiente, y es uno de los símbolos más reconocidos de la memoria colectiva de la ciudad.
Cómo fueron los atentados del 11-S
Diecinueve miembros de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones aquel día casi sin nubes de 2001.
Dos aparatos se estrellaron contra el World Trade Center, provocando el derrumbe de los emblemáticos edificios de 110 pisos.
Un tercer avión impactó contra el Pentágono, mientras que un cuarto aparato —que aparentemente tenía como objetivo el Capitolio estadounidense o la Casa Blanca— se estrelló en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania, después de que los pasajeros se enfrentaran a los secuestradores.
El juicio de Jalid Sheikh Mohammed, presunto cerebro de los atentados y uno de los principales lugartenientes del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden (que fue abatido por Estados Unidos en 2011), fue programado recientemente para junio de 2028 en la base naval estadounidense de Guantánamo, en Cuba. Lleva detenido allí 20 años.