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Salta: una enfermera de Orán y un terrible relato

"No tenemos cama y no tenemos médicos", reconoció Ramona Riquelme, una enfermera de terapia intensiva del municipio de Orán, en el norte salteño.

El sistema sanitario de Orán, en el norte salteño, está colapsado por la gran cantidad de casos de COVID-19 que se registraron en la última semana. Según informó el Ministerio de Salud de la provincia el pasado jueves, solo en ese municipio hay 1.273 casos confirmados.

Ramona Riquelme, una enfermera de terapia intensiva de Orán, contó cómo enfrentan la pandemia desde una de las ciudades más colapsadas por el coronavirus en el país: "cada día es peor, estamos defraudados. Estamos desesperados por los respiradores".

"No tenemos cama y no tenemos médicos. Estamos cruzando al supermercado para comprar sillones. Ya murió un compañero y hay 200 muertos en la ciudad. Nuestra morgue no soporta más de dos cuerpos y se están enterrando en una fosa", relató la enfermera este domingo.

"Los respiradores que mandaron de Buenos Aires nunca llegaron, no tenemos y estamos saturados de pacientes. Una enfermera de planta gana $35.000 y tenemos 10 respiradores", añadió.

En este sentido, apuntó que recién ahora se armó un hospital de campaña y reclamó ayuda del gobierno nacional. "Estamos sobreviviendo con lo que la gente solidaria está dando. Si compro un ambo nuevo, no como. Desinfecto con lavandina y al día siguiente me lo vuelvo a poner", contó la enfermera de emergencias.

El relato de Ramona se suma al del médico residente Daniel Gatica, que renunció a la guardia del hospital San Vicente de Paúl luego de ser agredido por familiares de un paciente fallecido por coronavirus y revelar que no hay profesionales.

Gatica publicó una extensa carta a través de su cuenta en la red social Facebook, que se viralizó, en la que reveló el estrés que le tocó vivir por la falta de personal y de insumos en el hospital San Vicente de Paúl, de la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, 270 kilómetros al norte de Salta capital.

"En la sala Covid, desde el primero de septiembre se había armado un equipo multidisciplinario, con los residentes de familia a la cabeza, y la vedad qeu fueron doce días duros. Éramos pocos médicos, cubríamos varios servicios y siempre teníamos que dar malas noticias", detalló.

Luego sostuvo: "acá estamos todos cansados. No hay gente, necesitamos enfermeros, médicos. Hoy, en el plantel del hospital hay 21 profesionales, de los cuales cuatro somos residentes, y en los últimos 20 días estuvimos trabajando solamente siete, porque los demás se enfermaron".

"Eso, sumado al colapso del sistema, donde nos vimos que la oferta que teníamos fue ampliamente arrasada por la demanda de pacientes, se tornó inviable seguir", precisó.

FUENTE: El Cronista

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