El Padre Bachi tenía 52 años y era el párroco de la iglesia San Roque González del barrio Almafuerte, en San Justo. Se encontraba internado en la clínica San Camilo con pronóstico reservado a causa de otras afecciones que complicaron su cuadro. Bachi padecía problemas en los riñones, era hipertenso y diabético.
Su trabajo social en los barrios más humildes del conurbano le ganaron el reconocimiento tanto de las principales figuras del gobierno como del mismo papa Francisco, que a principios de julio le envió un video para desearle una pronta recuperación.
Hoy, luego de que trascendiera la noticia, la vicepresidenta Cristina Kirchner lo recordó a través de las redes sociales con una fotografía en la que se lo ve junto a Néstor Kirchner.
“En la foto lo está recibiendo a Néstor en Villa Palito, cuando anunció su urbanización en 2004. Por favor, cuidense mucho… Por ustedes, por sus seres queridos y por el prójimo también”, publicó la ex mandataria.
En la misma línea, el jefe de Gabinete nacional, Santiago Cafiero, manifestó su “enorme tristeza” por el fallecimiento del cura villero. También destacó su lucha “incansable” por la dignidad de los más humildes.
Por su parte, el secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri, aseguró que “entregó su vida por los humildes y olvidados”. Y agregó: “Junto a su pueblo matancero, descansa en paz padre Bachi”.
A través de un comunicado, los curas villeros de capital y provincia de Buenos Aires, junto con la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia lo elogiaron: “Su vida compartida y entregada en su entrañable Villa Palito, su compromiso personal y comunitario con el Equipo de Curas de Villas y su presencia tan testimonial en la Comisión de Pastoral de Adicciones hacen que estas palabras escritas en su recuerdo sean asumidas por ambos espacios de nuestra Iglesia argentina”.
El padre Bachi nació en Villarrica, Paraguay, en 1968. En 1971 vino a la Argentina junto a sus padres, que trabajaron como zapatero y empleada doméstica, respectivamente, y se instalaron en una villa cerca de Barrancas de Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires.
Durante la última dictadura militar, esa villa de las Barrancas de Belgrano fue erradicada y así Bachi se fue a vivir con su familia a Villa Palito, en San Justo, el barrio que amó y por el cual luchó para que fuera urbanizado. Allí luchó para establecer el Hogar de Cristo.

