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El mítico estadio Centenario, epicentro de la visita del Papa León a Uruguay

Allí se jugó la primera final de la historia de los mundiales de fútbol en 1930. León XIV mantiene un fuerte arraigo al deporte pasión de Sudamérica.

La visita del Papa León XIV a Sudamérica comenzará del próximo 6 de noviembre en Uruguay, donde al día siguiente celebrará misa en el Estadio Centenario, que albergó la primera final de un Mundial de fútbol el 30 de julio de 1930 y aspira tener el partido inaugural de la edición de 2030, que se celebrará en tres continentes.

Aunque nacido en Estados Unidos, la relación de Robert Francis Prevost con el fútbol es cercana. Ha admitido que fue una pasión en su juventud durante su etapa con los seminaristas en Trujillo (Perú), donde lo jugó actuando como defensa ("No era goleador", admitió alguna vez jocoso).

Una atracción similar a la que mostraba su antecesor, el papa Francisco, un socio y enamorado del club San Lorenzo.

Varias veces, León XIV ha relacionado el fútbol con valores de compañerismo y también destacó que la vida no es una carrera individual para lucirse, sino un juego en equipo donde es clave aprender a correr y pasar la pelota juntos, como el fútbol.

También ha relatado su experiencia en el Mundial de España, en 1982, pues viajó a ese país en pleno torneo junto a otros compañeros agustinos del Colegio Internacional Santa Mónica de Roma.

Pero en Montevideo, salvo por el mítico escenario, el fútbol no será lo central. Es que el comienzo del viaje pontificio a Sudamérica tendrá especial resonancia, pues comenzará su recorrido por un país que es considerado el más laico de América del Sur y América Latina, ya que separó oficialmente la Iglesia del Estado en su Constitución de 1917, con antecedentes llamativos desde finales del siglo XIX en la laicización de la educación y los cementerios.

Aproximadamente el 35% al 36% de la población se identifica como católica, según estudios recientes de Latinobarómetro. La identidad católica es heterogénea y solo una pequeña fracción es practicante asidua (alrededor de un 10% a 11% de la población total de 3,5 millones), mientras que el resto se divide entre católicos no muy practicantes y no practicantes.

Uruguay es uno de los países más secularizados de la región, como resultado de un proceso histórico que, desde finales del siglo XIX y comienzos del XX, estuvo marcado por una progresiva separación entre la vida pública y la tradición religiosa.

Los expertos sostienen que la presencia institucional de la Iglesia en Uruguay se ha debilitado. Una frase del arzobispo de Montevideo lo confirma: "Mi Iglesia de Montevideo es una Iglesia pobre, libre, pequeña, muy pequeña, muy pequeña".

Aún así, la expectativa por la visita del sumo pontífice estadounidense entre los uruguayos es enorme, como lo demuestra el hecho de que en apenas tres horas se agotaron las entradas gratuitas para la vigilia de oración prevista el 7 de noviembre en el Centenario. Ante la demanda, la organización anunció que instalará una pantalla gigante con amplificación de sonido en el exterior, para que más personas puedan seguir el encuentro con el Pontífice.

La Conferencia Episcopal Uruguaya destacó el entusiasmo del público y aseguró que continúa buscando alternativas para facilitar la participación en las actividades programadas. La misa del domingo 8 de noviembre en Florida también agotó las localidades habilitadas y se teme que Paysandú colapse con la llegada de argentinos y brasileños, cuando el sábado 7 el Papa celebre misa allí.

Además de esas tres grandes celebraciones, los uruguayos podrán acercarse a saludar al Papa durante su recorrido inicial por Montevideo, el viernes 6 de noviembre, especialmente en la Plaza Independencia y los alrededores de la Plaza Matriz.

Solo un sumo pontífice visitó Uruguay en el pasado, Juan Pablo II, quien estuvo en el diminuto país sudamericano en dos ocasiones: en marzo de 1987 y en mayo de 1988.

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