“Deseo agradecer a todas las personas que hicieron posible mi visita, a las autoridades civiles y religiosas, a los equipos que organizaron cada evento y a los voluntarios, a las familias y comunidades que se movilizaron y colaboraron para que podamos vivir juntos estos días”, expresó el Pontífice al comenzar su saludo final. También reconoció a quienes siguieron las actividades a través de los medios de comunicación.
En ese marco, destacó la recepción que tuvo durante su recorrido por el país y aseguró que había escuchado que, pese a su tamaño, Uruguay tiene “un corazón generoso” y es “un pueblo capaz de cosas muy grandes”. “Han preparado todo muy bien, gracias de corazón”, manifestó, al recordar las actividades compartidas en Montevideo, Paysandú y Florida.
En el tramo final de su mensaje, encomendó al país a la protección de la Virgen de los Treinta y Tres y pidió que Dios bendiga al pueblo uruguayo y lo guíe “por sendas de unidad y de paz”. “Los llevo en mi corazón y les pido que me sigan acompañando con sus oraciones”, expresó antes de cerrar con un afectuoso “¡Muchas gracias, Uruguay!”.