Los precios del petróleo se derrumbaban este domingo 30% en los llamados índices de futuros de las variantes WTI y Brent, y éste último cotizaba a US$ 31 el barril.
El fracaso en las negociaciones de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) y Rusia para ponerse de acuerdo por los precios del petróleo, sumado a los efectos traumáticos del coronavirus en las economías del mundo, empujaban aún más para abajo los valores que el último viernes habían caído 10%.
Otro factor es la decisión de la petrolera estatal saudí Aramco de comenzar en abril próximo a bombear más barriles diarios después de que el actual acuerdo de la OPEP expire.
La firma ha estado produciendo 9,7 millones de barriles diarios en los dos últimos meses, pero cuenta con una capacidad de producción de hasta 12 millones, y ya comunicó a algunos participantes del mercado su intención de incrementar la producción, e incluso llegar a su máximo.
El precio del barril 'Brent', de referencia en Europa, se ha estrellado un 31% a la apertura del mercado de Asia, aunque después moderó las pérdidas hasta dejarlas en un rango del 20% - 25% . El viernes, ya había caído un 9,4%, su mayor descenso en 11 años, desde la recesión desencadenada en Estados Unidos por la crisis de las 'hipotecas basura'.
La razón del desplome es la decisión de Arabia Saudí de ofrecer su petróleo a masivos descuentos, unida a los planes de Riad de aumentar su producción de los 9,7 millones actuales a 10 u 11 millones en abril. Así pues, habrá más petróleo y éste será más barato, justo en un momento en el que la economía mundial demanda menos crudo por el parón del segundo mayor importador de crudo del mundo, China, debido al coronavirus.
Así, el precio del crudo está ahora mismo un 50% por debajo del nivel que tenía a principios de enero, cuando China empezó a adoptar medidas de urgencia contra el Covid-19. En la madrugada de este lunes el barril de Brent había caído de 45 a 36,44 dólares. El West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, lo había hecho de 40,45 dólares a 32,97. El banco de inversión Goldman Sachs no descarta que el precio llegue a los 20 dólares.
El hundimiento del petróleo es un factor adicional de inestabilidad en un momento en el que los mercados están considerando seriamente la posibilidad de una recesión mundial debido a las disrupciones económicas causadas por el coronavirus. Las grandes petroleras son, sobre todo en EEUU, valores seguros para los inversores, dado que tienden a dar dividendos sólidos. Un crudo barato que les obligue a recortar la remuneración del accionista es, así pues, una mala noticia para Wall Street. Petroleras como las australianas Santos y Oil Search han visto cómo el precio de la acción se derrumbaba en un 20% a la apertura del mercado.
Para Venezuela, el impacto de este nuevo desplome puede ser absolutamente catastrófico. El régimen de Nicolás Maduro ha hundido la producción de ese país, que tiene las mayores reservas de crudo del mundo, así que un petróleo más barato puede llevar a extremos inimaginables la crisis humanitaria venezolana. Pero el impacto va mucho más allá de países en vías de desarrollo. La corona noruega, por ejemplo, ha caído a su nivel más bajo frente al dólar en 35 años. En el mundo industrializado, un petróleo barato amenaza con provocar deflación, es decir, caídas de los precios, justo en un momento en el que los bancos centrales no pueden bajar más los tipos de interés porque éstos están casi al 0%.

