Durante las últimas décadas, la miopía se volvió una de las afecciones oculares más frecuentes en niños y adolescentes. Se trata de una condición en la que los objetos lejanos se ven borrosos, mientras que los cercanos se perciben con nitidez.
Las cifras globales reflejan un crecimiento sostenido y preocupante: especialistas del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) proyectan que cerca del 40% de la población infantil podría desarrollar este cuadro para 2050.
Aunque la aparición de la miopía suele asociarse con la exposición a la luz azul de los dispositivos electrónicos, nuevas investigaciones muestran que el riesgo principal podría centrarse más en el tiempo y la distancia a la que se enfocan estos aparatos, especialmente en ambientes poco iluminados.
"Está demostrado que el uso excesivo de las pantallas, sobre todo de cerca en forma prolongada, puede predisponer a que los niños desarrollen la miopía. También por antecedente familiar si hay un padre miope", aseguró en diálogo con LV12, María Soledad Bello, oftalmóloga infantil.
En cuanto a las señales, la Dra. indicó que "los chicos no dan tantos síntomas porque ellos tienen una gran capacidad de acomodación, pero si las presentan, se van a acercar mucho a ver la tele ya que el paciente miope no ve bien de lejos. Esos son signos que a los papás les debe llamar la atención para traerlos a consulta. Se espera que para el 2050 más del 50% de la población va a ser miope, entonces es una problemática que está instalada".
Antes de concluir, la profesional recomendó cero pantallas para los bebés y a partir de los tres años no más de media hora al día. "Son los adultos los que pueden regular eso y yo siempre pido que los lleven a la plaza o parque porque está demostrado que pasar mucho tiempo al aire libre ayuda a que la miopía no aparezca".

