Cae un emblema: en Inglaterra se consume cada vez menos té. Según una investigación de mercado, la culpa de que las ventas hayan bajado un 14% entre 2013 y 2015 es de los más jóvenes. Los números publicados en The Times indican que mientras el 33% de las personas entre 55 y 64 años toman 5 tazas por día, solo el 16% de los que tienen entre 16 y 34 hace lo mismo.
¿Las razones? La mitad dice que el té negro les mancha los dientes y un cuarto explica que es demasiado sensible para consumir cafeína durante la tarde y la noche. A cambio, subieron las ventas del té verde y otras bebidas con fama más saludable como las infusiones frutales y el matcha.
The Guardian habló con Morgaine Gaye, una "futuróloga de comida", que sugirió que se trata de una pose. No es que los adultos jóvenes sean mucho más saludables que las generaciones anteriores, pero eligen mostrarse así. Pueden aceptar comer dulces o postres, pero le dicen que no al té. Al menos por ahora.

