En el habitual micro de economía de los martes LV12 Radio Independencia, la Lic. Florencia Correa Deza, habló del rechazo al presupuesto 2022 y cómo afecta esto en las decisiones que el Gobierno quiera tomar en el año entrante. Además, cómo incide no contar con previsibilidad presupuestaria en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
"No tener un presupuesto aprobado significa no tener la previsibilidad de qué hacer con los recursos que se generen durante el ejercicio 2022", empezó diciendo la licenciada.
Y agregó: "Entonces, al no poder gastar el dinero que se prevé que podría ingresar en 2022, no se lo puede asignar a las prioridades que se han establecido".
Y luego afirmo que lo que se puede hacer, a través de un DNU, es utilizar como presupuesto 2022, el presupuesto tal y como se lo utilizó en el año 2021. "Se aplican las mismas prioridades y las mismas proporciones que se van a dirigir hacia las áreas en las que se van a aplicar. Se mantienen esas asignaciones", especificó.
En el ejercicio 2022 la recaudación va a ser superior a la recaudación tributaria del año 2021. "El remanente, la diferencia entre las recaudaciones tributarias, ese monto es lo que el Estado Nacional deberá reasignar. Hay una cuota de discrecionalidad en esto".
"Hay un problema institucional importante en el rechazo del Presupuesto. El gobierno queda con una cuota de discrecionalidad, no es el escenario ideal".
Con este panorama, la proyección de la inflación con la que se discuten las paritarias también sería designada por el Gobierno, y esto podría generar conflictos internos. "La paritaria marca la base de la expectativa inflacionaria para el año 2022. Hemos quedado muy lejos del 29 inicial. Hoy pensar en un 33 por ciento anual realmente suena auspicioso. Yo lo que creo es que ahí el número que surja tiene que salir necesariamente de un consenso. La variable principal será el anclaje de las expectativas. No podemos plantear un número de inflación anual que supere ampliamente esos 33 puntos, porque eso pondría la expectativa muy alta, y eso hará algunos compromisos difíciles de cumplir", explicó.
"Ciertamente es un elemento que ensucia el proceso de negociación con el FMI. A continuación de haber sido rechazado el presupuesto, el Presidente y el Ministro se reunieron con el Fondo. Hubieran preferido tener un presupuesto, porque dentro de él se encuentra una de las variables que se están dialogando en el FMI. El organismo ha manifestado la voluntad de seguir negociando la deuda de 44 millones. No es lo mismo gobernar con presupuesto que sin presupuesto", concluyó.

