El tribunal de apelación de París decidió poner en libertad bajo control judicial al expresidente francés Nicolas Sarkozy, tras una audiencia en la que el exmandatario intervino por videoconferencia desde su prisión. La resolución, pone fin a tres semanas de incertidumbre sobre el futuro inmediato del dirigente conservador, condenado a cinco años de cárcel por asociación ilícita en el caso de financiación ilegal de su campaña presidencial de 2007 con fondos procedentes del régimen libio de Muamar el Gadafi. La Fiscalía General consideró que no existía riesgo de fuga y que su situación podía ser supervisada mediante medidas cautelares.
Durante su intervención ante los magistrados, el exmandatario se mostró visiblemente emocionado. “Es duro, muy duro. Seguramente lo es para cualquier detenido. Diría incluso que es agotador”, declaró ante la cámara, antes de agradecer “la humanidad” de los funcionarios penitenciarios que han hecho que “esta pesadilla fuera soportable”.
La primera vez que un presidete de Francia fue a prisión
Sarkozy ingresó en la prisión parisina de La Santé el pasado 21 de octubre, convirtiéndose en el primer expresidente de la República Francesa en cumplir condena entre rejas. Su encarcelamiento marcó un hito inédito en la historia política del país. El centro penitenciario, que alberga a más de 750 internos y opera por encima de su capacidad, activó para él un dispositivo de seguridad sin precedentes.
Nada más llegar, el exjefe de Estado fue instalado en una zona de aislamiento compuesta por una veintena de celdas, sin contacto con otros presos. Dos oficiales armados le han acompañado de forma permanente.
Según el tribunal, entre 2005 y 2007, cuando ejercía como ministro del Interior, maniobró a través de su entorno para obtener fondos del régimen de Gadafi destinados a su campaña presidencial de 2007. Sin embargo, fue absuelto de los cargos de corrupción pasiva y desvío de fondos, al no haberse podido probar el uso final de ese dinero.

