La licenciada en Psicopedagogía Liliana Volando, en comunicación con LV12 analizó las situaciones más importantes por las que atraviesan los padres y principalmente los niños ante el inicio de las clases, y que en ocasiones puede provocar estrés durante el proceso de adaptación a la rutina en los estudiantes.
"Tiene una carga emocional, porque hay mucha expectativas, que trae ansiedad, el reencuentro con los compañeros, conocer a la maestra, todo lo nuevo. Muchas veces los chicos recogen algunos comentarios de otros compañeros para saber lo que va a pasar. Todas esas expectativas generan ansiedad y también ilusiones. La escuela además, vertebra, ordena, porque tiene una legalidad en relación a los horarios, a la forma de responder, que hace a los cambios.
En relación a cómo atraviesan los padres ese proceso que implica un cambio en el ritmo de vida familiar, explicaba que "también es un momento de ansía, por la cuestión económica (al momento de las compras escolares), reorganizar horarios. Muchas veces la escuela en algún punto sirve de soporte para el trabajo de los padres".
En algunos casos los niños pueden sentir rechazo al concurrir al aula, y en este punto la especialista analiza "hay que ver si es la primera experiencia. Son momentos cruciales de muchos cambios. El niño pasa de un lugar absolutamente conocido, sabe las reglas, a quién puede pedir y de qué manera, hacia un ámbito que en el algún punto todavía es extranjero mas si tiene 2 o 3 años. Tiene que empezar a construir el espacio escolar que es nuevo, con otros códigos, con otra lógica, entonces eso genera mucho temor. Y en esto hay que tener mucha paciencia, acompañar, no es un proceso que sucede de un día para el otro. Hay niños que pueden hacerlo durante los primeros días y después sentirse asustados y con el tiempo se genera cierto rechazo. También es un ámbito nuevo por lo que implica conocer pares, saber qué me pasa con otros. Son distintos, nuevos, no son familiares".
Es recomendable definir el rol en cada uno de los integrantes de la familia (mamá y papá) en la preparación para la etapa escolar y en este sentido es importante "el acompañamiento, preparándolos para que entren en nuevas lógicas y nuevos códigos, cada uno desde su saber hacer, porque hoy tanto el papá como la mamá pueden preparar la comida, sentarse con los deberes, por ejemplo, pero mas allá de quién cumpla esa función, lo importante es que los niños no estén solos, que sea un proceso de construcción satisfactorio".
"Pensar en la escuela como la primera compañera de los padres, tener confianza en quienes van a estar ahí, conocer la escuela que quiero para mis hijos, tratar de escucharlos, saber que pasó, que cuenten, hay niños que lo hacen y otros que no. Uno va notando las actitudes, no es generar susto ante el cambio sino como algo que nos ayuda a crecer y donde van a vivir aventuras y desafíos para desplegar, eso es importante transmitir" destacaba la especialista en referencia al función de la escuela y en el encuentro con el grupo de pares, como parte de la construcción social.
Uno de los etapas mas importantes en el fortalecimiento de la identidad es la adolescencia, y en la etapa escolar se desarrolla en el ciclo secundario. En este sentido la licenciada considera fundamental en la relación hogar - escuela "sostener el deseo por saber, por investigar, pero hay que trabajar con las escuelas, qué propuestas pedagógicas ofrecen, cómo invitan a esos niños que tengan el deseo de ir a la escuela. Hoy en día los chicos están muy pegados a la imagen de Internet y las redes, y saber como transformarlo en una herramienta y que no sea un obstáculo en la tarea docente. No solamente tiene que trabajar los padres con los chicos sino también desde las escuelas con propuestas.
Al hablar de los nuevos fenómenos que ocurren entre los adolescentes durante el secundario, la profesional analiza lo negativo y positivo del Último Primer Día: "Por un lado están los ritos, cada momento de la vida lo tiene. La cuestión ahí es cuanto de ese rito daña o lastima o cuán solos pueden estar. También saber que pasa con el descontrol y como acompañarlos para que eso no se vaya de las manos. Son ritos, necesarios, abren un antes y un después. En cada época se van creando estos espacios y hay que estar atentos a ver que proponen los chicos".
Por último, analizando la situación del sistema educativo en la actualidad, precisaba que "no es el ideal ni el mejor, es perfectible. Tenemos que poner un acento importante y ver hacia dónde vamos. Hoy se habla del trabajo sobre las destrezas de los chicos, desde una perspectiva cognitiva, que no tiene que ver con la cantidad de conocimiento sino cómo se implementan y que esas herramientas que ellos tienen les permitan resolver situaciones". Y un tema fundamental para analizar también es si el proceso de enseñanza/aprendizaje es bueno o malo, sobre ello explicaba que "no es una cosa o la otra, cuando se aprende mal es porque el docente no encontró un buena forma de llegar al alumno. Una es consecuencia de la otra. Los buenos docentes tratan de buscar maneras para que a ese niño le sea posible la apropiación del conocimiento. Habrá niños que podrán aprender mas, otros que les cueste más, pero la cuestión no es que hay pedagogías malas ni buenas, sino que se debe generar un encuentro entre pedagogía y aprendizaje".

