La quinoa es considerada por muchos “un superalimento” por su riqueza en proteínas, minerales y hierro. Su cultivo rústico en la Argentina es considerado sustentable y beneficioso e impulsado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
En este marco, Pamela Such Stelzer, científica egresada de la Universidad de Tucumán, contó en el stream de "Después de 12" de qué se trata el proyecto Q-Orbit que busca llevar quinoa al espacio. "Nosotros estudiamos los cuerpos rocosos que son los cuatro planetas interiores que son Marte, Tierra, Mercurio y Venus y los asteroides. El proyecto en el cual estoy trabajando ahora está organizado con instituciones tanto de Argentina como de Hungría y SETI un instituto de Estados Unidos y consta del envío de material biológico al espacio para comprobar si sobreviven".
"En el caso hipotético de que nosotros logremos habitar Marte y la Luna, en algún momento tendremos que sembrar comida y para hacer eso, como las condiciones son muy diferentes a las de la Tierra, tenemos que saber si las semillas pueden sobrevivir a un viaje espacial y van a poder producir esa comida", explicó.
Pamela sostuvo que una semilla es un sistema de por sí. "En 2019 nosotros hicimos un experimento donde nos planteamos si esas semillas de quinoa, en este caso quinoa andina, sobrevivirán en condiciones del espacio. Entonces simulamos como si hubieran salido y fue un éxito ya que lograron germinar y crecer. El siguiente paso era ver si eso se reproducía de manera real. Si pensamos en la semilla como un sistema, el planteo es si podrían estar en entorno espacial total, no protegidas, sino en una cápsula".
"Hace dos semanas voló una segunda misión que fue un éxito y se han recuperado esas semillas que irán directo al laboratorio para estudios y análisis", resaltó.
La científica indicó que "lo importante de este tipo de experimentos no es solamente decir que quizás podemos tener un hábitat en la Luna y generar nuestra comida, sino también la capacidad de adaptar especies que se usan en la cosecha para la alimentación humana a climas que sean cada vez más áridos o más secos en el planeta Tierra".
Such Stelzer detalló que las semillas están dentro de una cápsula, no están protegidas de radiación, o sea expuestas a espacio total. "Un ser humano no podría sobrevivir a esas condiciones, pero las semillitas han sobrevivido. El siguiente paso es hacerlas germinar y después hacerlas crecer en hábitat lunar".
Las semillas que volaron fueron enviadas por la sede San Juan del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y corresponden a Quinoa variedad Morrillos (Chenopodium quinoa Wild), que se caracteriza por su resistencia biológica a condiciones extremas. Se trata de una misión prevista para el segundo trimestre de 2026 (abril–junio) como parte de una línea de investigación iniciada en Canadá en 2019; en colaboración entre la Universidad de York, Lassonde School of Engineering- en Toronto, Canadá- y la Fundación Miguel Lillo de Tucumán, en Argentina.
"Cuando estemos viviendo en la Luna no podemos disponer de envíos constantes, tenemos que generar nuestro propio sustento y estos experimentos son claves para seleccionar cuáles son las mejores cosechas que podrían crecer en esas condiciones en la Luna", manifestó.

