El Registro Nacional de Femicidios, elaborado por el Observatorio Mumalá, revela que entre el 1° de enero y el 30 de junio hubo 143 femicidios. Tucumán, Salta, Catamarca y Misiones registraron el doble de casos cada 100.000 mujeres que el promedio nacional.
Cabe destacar que 35 mujeres sobrevivieron a ataques, los cuales quedaron legalmente enmarcados en el grado de la tentativa. Al cierre del informe había 18 homicidios con mujeres como víctimas que continuaban en investigación, en espera de una carátula definitiva.
Los datos del Registro Nacional de Femicidios elaborado por el Observatorio Mumalá revela que entre el 1° de enero y el 30 de junio hubo 143 femicidios y femicidios vinculados (dos de ellos, trans/travesticidios); además, otras 135 mujeres sobrevivieron a ataques que quedaron legalmente enmarcados en el grado de la tentativa. Al cierre del informe había 18 homicidios con mujeres como víctimas que continuaban en investigación, en espera de una carátula definitiva.
"En 4 meses de cuarentena ya llevamos cerca de 80 femicidios, el confinamiento genera dificultad para las mujeres en situación de violencia se ven encerradas con su agresor y están alejadas de las redes de contención", agregó.
La tasa promedio de femicidios en el país fue de 0,55. Aquellas cuatro provincias prácticamente duplicaron la media. Por caso, Buenos Aires, con 60 casos (el 42% del total), tuvo una tasa de 0,6 femicidios cada 100.000 mujeres.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en tanto, registró la mitad que el promedio país, con una tasa de 0,2 (3 casos).
Tucumán encabezó el listado con una tasa de 1,3 cada 100.000 mujeres y 11 femicidios; le siguieron Salta, con 7 hechos; Misiones, con 6, y Catamarca, con 3, las tres, con un femicidio cada 100.000 habitantes de sexo femenino.
En Tucumán, este año, se registraron algunos casos conmocionantes. En abril por caso, María Alejandra Sarmiento, de 22 años, fue asesinada por el padre de sus hijas menores, Edmundo Martínez, de 55. Él le había asegurado que la iba a matar.
Fue hasta la casa en la que vivía, en villa Mariano Moreno, en el norte del Gran San Miguel de Tucumán, la sacó por la fuerza y en la calle la apuñaló hasta la muerte.

