El dolor en las articulaciones de los dedos de las manos es el síntoma inicial típico de esta enfermedad. La Dra. Nisha Manek, Especialista en Reumatología (Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos) advierte que cuando el paciente realmente padece artritis reumatoide, hay varias alternativas de tratamiento eficaces, entre las cuales están las inyecciones de cortisona.
Conforme avanza la enfermedad, el dolor en diferentes regiones del cuerpo, (principalmente los hombros, codos, rodillas, caderas, mandíbula y cuello) se ven afectados. Otros síntomas también pueden ser los siguientes:
- El dolor se alivia con calor.
- El tomar una ducha o un baño en agua caliente generalmente ayuda.
- Manos enrojecidas e hinchadas
- Cansancio
- Articulaciones sensibles
- Fiebre
- Pérdida de peso
A fin de confirmar el diagnóstico, el médico podría solicitar análisis de sangre para medir el proceso inflamatorio del organismo. Esos resultados ofrecen pistas importantes porque la artritis reumatoide es el resultado de un revés en el sistema inmunológico y no es fruto del desgaste natural de las articulaciones.
Inflamación del sinovio
En la artritis reumatoide, el sistema inmunológico ataca el revestimiento de las articulaciones (sinovio), que es lo que las permite moverse sin tropiezos. Al inflamarse produce dolor con el movimiento. Esa inflamación hace que el sistema inmune trabaje aún más, derivando en mayor hinchazón e inflamación.
Si no se administra un tratamiento para interrumpir ese ciclo, la artritis reumatoide termina por causar daños y deformidades en las articulaciones, además de restringir la capacidad de la persona de utilizar las articulaciones afectadas.
A pesar de que no se entienda qué factor modifica el sistema inmune, ciertos genes pueden aumentar la susceptibilidad de una persona hacia la enfermedad.
El hábito de fumar cigarrillos, por ejemplo, parece acelerar al sistema inmune y si usted fuma, es importante que deje de hacerlo.
Opciones de medicamentos
No existe cura para la artritis reumatoide, pero la mayoría de gente logra controlar la enfermedad y lleva una vida activa. Normalmente se empieza con una combinación de medicamentos para mantener bajo control a la enfermedad lo antes posible.
El plan inicial de tratamiento podría incluir inyecciones de cortisona y la administración prolongada de lo que se conoce como fármaco antirreumático modificador de la enfermedad. También se pueden considerar otros fármacos, pero nunca deben ser suministrados sin la correcta recomendación y supervisión del profesional especialista:
Cortisona: en forma oral disminuye rápida y eficazmente la inflamación de las articulaciones y puede administrarse durante un período corto. También conocida como esteroides o prednisona, podría inyectarse en las articulaciones, incluso en las de los dedos.
Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME): esta categoría representa el tratamiento principal para la artritis reumatoide. Con el transcurso del tiempo, los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad detienen el avance de la artritis reumatoide y salvan a las articulaciones y otros tejidos de daños permanentes. Los medicamentos que generalmente se emplean son la hidroxicloroquina (Plaquenil) y el metotrexato (Rheumatrex, Trexall).
Inhibidores del factor de necrosis tumoral alfa: el factor de necrosis tumoral (FNT) alfa es una proteína producida por los glóbulos blancos, que activa el sistema inmune. Por lo general, estos se emplean conjuntamente con los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad. Entre los medicamentos de esta categoría están el Infliximab (Remicade) y el Etanercept (Enbrel).

