El aumento de los casos de coronavirus comenzó a sentirse con fuerza en el interior del país durante las últimas semanas y la situación en algunas ciudades ya se volvió alarmante.
Ayer, un paciente de 80 años con COVID-19 fue derivado al Hospital de Cipolletti, en Río Negro, pero no pudo acceder a una cama de terapia intensiva con respirador porque ya estaban todas ocupadas.
Tal como ocurrió en algunos países europeos, las autoridades hospitalarias empezaron a implementar un protocolo para definir qué pacientes tienen prioridad a la hora de administrar los recursos sanitarios.
Según informó el Diario Río Negro, el pastor Luis Anastassi, oriundo de Fernández Oro, fue derivado ayer tras una agravamiento de su cuadro. Su amigo Fabio Huenchunao reclamó desesperadamente un respirador y aseguró que en el Hospital de Cipolletti le dijeron que “darán prioridad” a otras personas.
Anastassi ahora se encuentra asistido con oxígeno –sin respirador– mientras los médicos buscan una cama en otro centro de salud de la provincia.
Hace unos días, Claudia Muñoz, directora del hospital de Cipoletti habló en LV12 Radio Independencia sobre la situación epidemiológica que estaba atravesando la ciudad del sur argentino. "Estamos al 92% de la ocupación de camas en general. Hoy es una cosa muy dinámica, es ver día a día el comportamiento y la evolución de los pacientes", comenzó explicando la doctora.
Comentó que desde el inicio de la pandemia se amplió de cinco a 14 camas el sistema de salud del nosocomio. Y agregó que en todos las clínicas se fue trabajando para una ampliación de las camas de cuidados críticos. "Hoy las 14 camas están ocupadas. No nos está alcanzando", había anticipado.

