Pero esta falencia no es propia del estilo de Eduardo Coudet, sino que el Millonario la arrastra desde el segundo ciclo de Marcelo Gallardo. El Chacho deberá buscar ahora reordenar sus piezas para frenar este inconveniente antes de que siga causando daño en el equipo.
Los principales señalados son los zagueros, que además de fallar con la marca terminan habilitando a los atacantes rivales por distracciones. La realidad es que tanto Coudet como Gallardo prefieren jugar con equipos cortos y defensas altas, que se paran lejos del área. Sobre el pizarrón, la idea es controlar la posesión y no ser tan frágiles a los pelotazos, algo que no termina pasando.
Pero los centrales no son los únicos responsables del problema, ya que esos pases surjen de rivales que reciben muy tranquilos en la mitad de la cancha. Los centrocampistas de la Banda fueron objeto de críticas durante mucho tiempo y aún Coudet no da en la tecla con ellos, probó con Tomás Galván y Juan Cruz Meza, relegó a Kevin Castaño y le dio su confianza a Aníbal Moreno; sin embargo, no consigue dominar esta materia y eso se vio reflejado en el partido con Boca, en el que Leandro Paredes filtró tres pelotas en cinco minutos, más que todas las que había filtrado en el resto del Apertura. ¿El resultado? Miguel Merentiel definió solo y produjó el penal que luego el propio Paredes canjeó por gol.
Pero este inconveniente se repite una vez y otra vez, y los de Núñez tienen el déjà vu constante, aunque a veces terminen sacándola barata. Contra Racing, Maravilla Martínez estuvo a nada de igualar el encuentro por un pase larguísimo de Facundo Cambeses y una nueva distracción de la defensa riverplatense.
Contra Blooming, al minuto y medio de partido cometieron este mismo error por un pelotazo que salió desde el área del conjunto boliviano, resultando en la expulsión de Martínez Quarta que condicionó el resto del duelo.
El Muñeco acabó perdiéndo numerosos compromisos importantes por lo mismo. El gol que abre la serie en la eliminación de Copa Libertadores con Atlético Mineiro provino de una jugada similar, al igual que el tanto de Sebastiano Esposito con el que Inter eliminó a River del Mundial de Clubes y el de Exequiel Zeballos en el Superclásico de noviembre que envió al Millonario a la Copa Sudamericana, entre tantos otros.
Coudet no había perdido desde que asumió y su equipo no había caído en los últimos nueve encuentros. En él estará rearmar al plantel anímicamente para afrontar de la mejor forma los playoffs del Torneo Apertura y los cotejos restantes de la fase de grupos de la Copa Sudamericana, con vistas a reforzar esta paramnesia defensiva.