El show será en el centro de la Ciudad de Buenos Aires y se espera que su presencia atraiga a una multitud, interesada tanto en la propuesta musical como en el mensaje espiritual que caracteriza sus actuaciones, además de recordar a Jorge Bergoglio.
Detrás de este fenómeno se encuentra la historia única del padre Guilherme, que es oriundo de la ciudad de Guimarães, en Portugal. Ordenado sacerdote en 1999, nunca pensó que su camino lo llevaría a mezclar bases electrónicas con pasajes de música sacra y fragmentos de discursos papales.
Su carrera dentro de la Iglesia lo posicionó como capellán militar, con rango de teniente coronel en la diócesis castrense portuguesa. Pero fue la inquietud por acercar a los jóvenes a la parroquia lo que, en 2006, lo impulsó a experimentar con una consola y a buscar nuevos lenguajes para convocar a las nuevas generaciones. Además, pensó que con conciertos podría recaudar fondos para luego usar en su parroquia.
Al principio, la música se presentó como una herramienta práctica, una estrategia para atraer a los jóvenes que parecían distantes de la vida religiosa tradicional. Con el tiempo, esa búsqueda se consolidó en una identidad: el Cura DJ.
En cada set, Peixoto entrelaza beats electrónicos con mensajes de fe y momentos de oración, una propuesta que para algunos descoloca y para otros, resulta profundamente significativa. Su capacidad para integrar universos aparentemente opuestos —la pista de baile y la espiritualidad— lo llevó a escenarios cada vez más grandes.
La pandemia marcó un punto de inflexión en su trayectoria. El aislamiento y las restricciones impulsaron a Peixoto a lanzar sesiones de techno online, una iniciativa que rápidamente se viralizó. El sacerdote portugués supo leer el contexto y ofrecer un espacio donde la música electrónica y la fe cristiana pudieran convivir, incluso a través de una pantalla. Así, la repercusión mediática y el alcance global posicionaron su figura como un referente inusual dentro del ámbito religioso.
El salto definitivo a la escena internacional se produjo en 2023, durante un evento multitudinario en Lisboa. En la previa de una misa encabezada por el Papa Francisco, Peixoto ofreció un set frente a más de un millón de jóvenes. La imagen de un sacerdote animando a la multitud desde la cabina de DJ recorrió el mundo, sintetizando una transformación más profunda en la manera de comunicar la fe y de conectar con las nuevas generaciones.
En diálogo con el podcast Desde la Fe, el padre Guilherme explicó el mensaje que busca transmitir a través de su música: “Procuro que los jóvenes, que quienes disfrutan de la música electrónica, no dejen de ser cristianos, estén donde estén. Si están en un festival, si están en un club, también son cristianos. Y la fe no es algo para poner en duda o en cuestión, sino que vamos a vivir la fe de una forma alegre y donde sea que estemos. Es importante que los jóvenes sean capaces de sentir esto y de hablar de Cristo y de su fe”.
Para el sacerdote, la vivencia religiosa no reconoce límites espaciales: “A veces parece que está permitido hablar de fe solo en la iglesia o en el grupo de jóvenes, pero después tenemos a nuestros amigos, nuestro trabajo, y ahí ya no se habla de la fe. No, nosotros no nos dividimos. Soy sacerdote en la parroquia, soy el mismo sacerdote en el ejército, soy el mismo sacerdote cuando estoy en un club o en un festival”.