Mientras el Gobierno de la Provincia tomó la difícil determinación de restringir la actividad económica en un intento desesperado por frenar el aumento de casos de coronavirus, el arzobispo de Salta Mario Cargnello resolvió que el 15 de septiembre el Señor y la Virgen del Milagro saldrán a la calle en procesión.
Si bien Cargnello informó que el recorrido de las imágenes se limitará a una vuelta alrededor de la plaza de 9 julio y que solo se invitará a funcionarios, en los últimos días quedó comprobado que todas las medidas que se vienen tomando, incluido un importante despliegue policial en el centro, son insuficientes para evitar que los fieles se aglomeren en el intento por participar de las celebraciones religiosas típicas de esta época del Milagro.
En los próximos días tendrán prohibido abrir sus puertas negocios que venden productos esenciales como los alimentos y que pagan sueldos a empleados que se encuentran en el 50 por ciento que tiene la suerte de trabajar en blanco en la provincia. Desde la Cámara de Comercio e Industria aceptaron esta decisión del Comité Operativo de Emergencia (COE) porque entendieron que es necesario priorizar la salud y tomar medidas ante el avance de la pandemia, aunque eso deje más al límite a miles de pequeños empresarios golpeados por la crisis.
Sin embargo, la procesión anunciada para el martes a las 17 generará la oportunidad de que muchos fieles salgan a la calle con la intención de acercarse a las imágenes, como cada año.
En un comunicado que difundió ayer, Cargnello justificó su decisión y destacó que solo se invitará a sacerdotes, religiosos, laicos, y funcionarios “con sus cónyuges”, entre ellos el gobernador Gustavo Sáenz y la intendenta Bettina Romero, una de las referentes políticas que tuvo una postura clara y en los últimos días salió a explicarles a los católicos que es importante que este año vivan la genuina expresión de fue que representa el Milagro desde sus casas por el “crítico del avance” de la COVID-19.

