Este 16 de agosto la Iglesia católica conmemora a uno de sus santos, defensor de los perros y protector ante las pestes: San Roque.
LV12 se comunicó con el Párroco de la Parroquia San Roque, Marcelo Lorca, para charlar sobre los preparativos de la novena y de la fiesta central.
"A partir del 7 de agosto comenzamos la novena de San Roque hasta el 15 par comenzar el 16 con todas las actividades del Santo Patrono", contó.
Jornada del Día de San Roque
- 6.00 AM se abrirán las puertas del templo.
- 6:30 AM primera misa
- 8 AM segunda misa
- 9:30 AM se realizarán bautismos
- 11:00 AM tercera misa
- 12:30 bendición de mascotas en la vereda del templo.
- 4:00 PM inicio de procesión
- Una vez finalizada la procesión se realizará la misa principal con el obispo auxiliar Roberto Ferrari.
- 9:00 última misa
El padre detalló que todas las personas que quieren recibir la bendición para sus mascotas se pueden acercar en el horario anunciado a la vereda del templo.
Además explicó que la procesión iniciará por calle Santiago, seguido de Monteagudo, Santa Fe y Avenida Avellaneda regresando al templo.
Recordó que quienes quieren colaborar puede llevar un alimento no perecedero al lugar para Cáritas.
Por último indicó que se están gestionando los permisos necesarios para realizar la kermés ya que es una zona muy transitada.
"San Roque en Tucumán tiene un toque de festividad, de alegría, de festejo porque está asociada con las kermeses".
Historia de San Roque
Hijo del gobernador de Montpellier en Francia, Roque quedó huérfano a sus veinte años, aproximadamente en 1478. Ante esta situación, decidió vender todas sus pertenencias y posesiones, repartir sus ganancias entre los pobres de la zona y hacer una peregrinación a Roma para recorrer sus santuarios.
Durante su viaje, una fuerte epidemia mortal se desató en toda la región, por lo que Roque decidió asistir y ayudar a los enfermos, que poca gente se encargaba de ellos por miedo a contagiarse de la enfermedad. La creencia popular sostiene que los curaba con solo hacerles la señal de la cruz en su frente.
Finalmente, en la ciudad de Plasencia, San Roque contrajo la enfermedad; para que nadie se arriesgara a contagiarse de él, decidió retirarse a las afueras de la ciudad y encontrar refugio en un bosque para morir solo. Sobreviviendo a base de un aljibe con agua, el santo recibió la visita de un amigo inesperado: un perro con pan.
Durante varios días este animal le llevó alimento a San Roque, para que no muriera. Al ver que su mascota le robaba pan de la cocina, su dueño panadero decidió seguirlo y ver a quién se lo llevaba. Al ver al santo moribundo, el panadero se lo llevó a su casa, donde cuidó de él hasta que se recuperó.
Roque volvió a atender no solo a los enfermos, sino que también a los animales, en un gesto hacia el perro que lo salvó.

